Armando Martínez de la Rosa
El partidero
Conforme avancen los días de 2026, la agitación política se hará más visible en Colima. Se activarán abiertamente los aspirantes a cualquiera de las candidaturas a la gubernatura.
Tiene sustento lógico el reverbero. La elección será el primer domingo de junio de 2027, esto es, dentro de un año y 5 meses, plazo corto cuando de comicios se trata. Las votaciones se ganan el día de votaciones, pero se comienza a sustentar el triunfo desde mucho tiempo antes.
Primero hay que ganar la candidatura de un partido o una coalición. Y serán al menos 3 las fuerzas, coaligadas unas y en solitario otra, que contenderán con probabilidades de ganar: Morena y aliados, PRI y PAN, si se coaligan, y MC, que ya ha manifestado ir por su cuenta.
De ahí pueden formarse eventualmente más frentes, especialmente si PAN y PRI deciden ir cada cual por su lado, si no acuerdan un candidato de ambos.
Morena tiene varios aspirantes. Si la decisión la toma la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, la candidata sería la hoy alcaldesa de Manzanillo, Rosa María Bayardo, a quien necesitarán desde ahora fortalecer, pues a pesar de su posición de ventaja en la alcaldía, aún se le dificulta crecer.
Si no fuese ella, es probable que Vizcaíno Silva opte por Julio León, quien tiene actualmente un cargo federal de tercera o cuarta línea, pero ha trabajado políticamente en Colima desde tiempo atrás.
El diputado Leoncio Morán aspira, por supuesto, como ha aspirado en 2 ocasiones anteriores. Una encuesta cuya metodología desconozco lo coloca en el primer sitio de preferencias. Eso no es importante ahora. Sí lo es, en cambio, que Locho tiene en su personalidad asaz voluble, una desventaja que a los ojos de la gobernadora sería fuente de razonable desconfianza. Para colmo, el legislador suele ceder a impulsos violentos en ciertas circunstancias. Y tiene una debilidad más: las demandas que el sindicato de trabajadores del municipio interpuso contra él por peculado, pues el exalcalde no entregó al Ipecol el dinero descontado a trabajadores de las aportaciones a pensiones.
Mario Delgado podría ser impuesto desde la presidencia, si Claudia Sheinbaum encuentra tal pretexto para deshacerse de un secretario de Educación incómodo y presuntamente involucrado en los asuntos del huachicol fiscal. De paso, lo dejaría inerme a las reclamaciones de Estados Unidos. De ser así, a la presidenta no le importaría sacrificar la gubernatura de Colima.
En Movimiento Ciudadano sólo tienen una candidata: la expriista Margarita Moreno. La ventaja de MC consiste en que para Colima es un partido relativamente nuevo y poco desprestigiado por una razón simple: salvo la alcaldía de Colima con Margarita Moreno postulada por el PRI, nunca ha tenido un cargo electoral relevante.
En la capital, el PAN tiene en el alcalde de Colima, Riult Rivera, su potencial candidatura más relevante. Se ha esforzado por hacer un buen gobierno municipal para usarlo de plataforma de lanzamiento. Sin embargo, no consigue despegar. Con más festejos en la ciudad que resultados visibles, ha desperdiciado tiempo y esfuerzo. Le queda un año para lograrlo. Y si el PAN lo postula, faltaría aún que el PRI lo acepte y lo respalde.
El PRI tiene pocos potenciales candidatos. Una es Esther Gutiérrez, alcaldesa de Villa de Álvarez, y la diputada Lizzie Moreno Ceballos, que ha ganado 2 elecciones en el mismo distrito con la mayor cantidad de votos y goza de amplias simpatías en otros distritos electorales y segmentos sociales muy diversos. En cualquiera de los casos, su partido necesitará de alianzas para competir con probabilidades de ganar.
Fuera de militancias de partido, hay otro potencial candidato con altas probabilidades de ganar la contienda: Christian Torres Ortiz, rector de la Universidad de Colima. Sin necesidad de encuestas, es destacado por la vox populi y visto con simpatía en amplios estamentos sociales, lo mismo por la iniciativa privada que por sindicatos y por gente sin partido y sin abiertas preferencias políticas. Lo califican más por su trabajo en la universidad y su extensión a la sociedad en todo el estado desde esa plataforma rectoral que por expresiones políticas, de las que se abstiene con prudencia.
Ignoro si el rector pretende la gubernatura, pero mucha gente lo acepta desde ahora. Será decisión de él si la busca y, en su caso, por cuál medio, sea un partido, una coalición o una candidatura independiente.
Así van a comenzar los aspirantes el partidero en unos días más, los de 2026, de cara a 2027 y a la sucesión gubernamental. Ya veremos. Seguiremos abordando este asunto.
