** Habla monseñor Díaz Vázquez en ceremonia de inicio de la campaña Sí al desarme, sí a la paz.
“Fomentemos una paz desarmante, desterrando de nuestras prácticas, conductas y actitudes que promuevan la violencia y generen división”, afirmó ayer el obispo de la Diócesis de Colima, monseñor Gerardo Díaz Vázquez en el inicio en Colima de la campaña Sí al desarme, sí a la paz, del gobierno federal.
“Pareciera que la unificación de contextos y expresiones de cultura, política y religiosas se han traducido en agentes adversos que confrontan y dividen en lugar de ser expresiones que enriquecen la vida social”, expuso el obispo.
Monseñor Díaz Vázquez fue invitado a la ceremonia inaugural, afuera de la Catedral de Colima, de esa campaña, que consiste en pagar una cierta cantidad de dinero por cada arma de fuego que se entregue en el módulo de la Defensa Nacional en el frente del templo. Así pretenden el gobierno federal, el municipal y el estatal evitar que se expanda la violencia.
En la ceremonia en que estuvo la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, el alcalde capitalino Riult Rivera Gutiérrez, y autoridades militares además de la subsecretaria de Gobernación, Rocío Bárcenas, monseñor Díaz Vázquez precisó que “como mexicanos hemos de tomar caminos de reconciliación que nos lleven a una paz duradera y estable, una reconciliación comunitaria que ponga al centro a la persona y al bien común, privilegiando la buena convivencia y las relaciones humanas fundadas en la confianza y la colaboración”.
El obispo de Colima dijo que se debe construir la paz desarmada y desarmante, una cultura de paz con todos los ciudadanos incluidos.
Resaltó que la iglesia católica fomenta una cultura de paz. Consideró que debe haber un ambiente de paz en que todo ciudadano pueda conocer su historia. Y además está dispuesta a aportar proyectos de investigación así como atender a las víctimas de la violencia”.
La cultura de paz se construye todos los días, en el encuentro con el otro fraterno, y es tarea de todos, dijo, y apuntó que el Estado no es propiedad de grupos o personas.
