** Un grupo de mujeres quema ventana del Palacio de Gobierno y pintarrajea Catedral.
Como en años anteriores, la marcha feminista del 8M terminó, ayer, en vandalización de la Catedral y de la fachada del Palacio de Gobierno, en el Día Internacional de la Mujer.
Al terminar la manifestación, que congregó a varios miles de mujeres, un pequeño grupo de encapuchadas pintarrajeó las fachadas del Palacio de Gobierno y la Catedral, ambos edificios cerrados. En el cancel del atrio de la Basílica Menor, las encapuchadas colocaron también carteles. Dos mujeres católicas se acercaron a reclamarles y luego quitaron los carteles del enrejado.
Antes, una mujer vestida de blanco, portando un crucifijo y un rosario los mostró alzándolos en la banqueta afuera de la Catedral. Un par de feministas encapuchadas tomaron una bandera propia y siguieron a la señora intentando taparla. Finalmente, la mujer católica se arrodilló y luego se prosternó en la banqueta y las feministas se inclinaron con la bandera tratando de que no se viera.
En el Palacio de Gobierno había una primera puerta cubriendo la original, que este año no fue quemada. En sustitución, incendiaron una ventana a un lado del portón. Pintarrajearon el muro, que ya tenía grafitti del año pasado, y colocaron carteles con sus demandas.
La mayoría de las manifestantes actuó de manera pacífica, denunciaron la violencia ejercida contra las mujeres, desde el acoso, el abuso y la violación sexual hasta el feminicidio y la desaparición forzada de mujeres, así como la impunidad.
Un grupo de mujeres uniformadas de la Policía Auxiliar Estatal se incluyó en la manifestación sustentando las mismas demandas que el resto de las feministas. Otras fuerzas policíacas vigilaron la marcha y se mantuvieron al margen, sin intervenir.
