Armando Martínez de la Rosa
Armas, drogas y políticos
Hay un fusil de fabricación original soviética, el AK-47, que ahora se fabrica ilegalmente en muchos países a razón de un millón de piezas al año. El Kalashnikov ha sido el arma de la guerra fría y de al menos 30 guerras y revoluciones en el mundo.
Muchas de sus variantes son utilizadas hoy en confrontaciones bélicas y es el arma preferida de terrucos y narcos. Es eficiente, resistente, barato y letal en manos de quienes saben disparar.
Los narcos y los terrucos, entre éstos sobre todo los del Medio Oriente, tienen otro fusil, el de calibre .50, entre sus preferidos recientes por la potencia de disparo, pero no es tan manejable como el ligero AK-47, superior incluso al Galil israelí por mucho.
Ayer, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, se reunió en Washington con Terrance Cole, director de la estadounidense DEA, para tratar asuntos de combate a los narcoterrucos, la cooperación bilateral en ese ramo y el control del tráfico ilegal de armas de Estados Unidos a México. Son materias recurrentes en los diálogos intergubernamentales, al menos en los asuntos que se dan a conocer, pues seguramente se abordan otros que deben ser reservados porque implican futuras acciones conjuntas.
La exigencia mexicana de atajar el tráfico de armas -fusiles, pistolas, sustancias explosivas de plásticos como el C4 y municiones- ha sonado más a justificación política equivalente a decir “si ustedes permiten el tráfico de armas poco podemos hacer contra tal poder de fuego”. Se omite decir, de parte del gobierno mexicano, que las aduanas y la vigilancia fronteriza de este lado son asuntos de él, su responsabilidad, como lo es de Estados Unidos interceptar el trasiego de drogas a su territorio.
Una salida política de ambos gobiernos es la trillada “cooperación bilateral”, que esconde el permiso que tiene Washington de operar en México ante la omisión -sobre todo en el sexenio pasado- de la autoridad mexicana.
Pero no es lo único ni lo más importante en el combate al narcoterrorismo mexicano. Nuestros narcoterrucos han encontrado dos vetas de oro de 24 kilates que los llenan de poder: las finanzas y la complicidad de muchos políticos. Cortar de tajo esas mangueras de combustible frenará a los narcoterrucos.
Por ahora, no cabe esperar mucho. Apenas se ha corregido el rumbo de la fiscalización de los dineros sucios y ensangrentados, luego del nombramiento de un funcionario cercano a García Harfuch en la Unidad de Inteligencia Financiera en sustitución de un burro pasmado como es Pablo Gómez, un desfasado eurocomunista que le echó a perder la reforma electoral a la presidenta Sheinbaum. Mientras no se corte el flujo de dinero de los narcoterrucos, su poder se conservará.
Y se resguardará bien mientras se garantice impunidad a narcopolíticos, muchos de los cuales están bien identificados y pese a ello continúan en sus cargos cubriendo a los bandidos con el manto de su poder a cambio de dinero, mucho dinero, muchísimo dinero.
Quiero suponer que entre Cole y Harfuch hubo acuerdos para próximas operaciones en México y que esas se dirijan contra los narcopolíticos, “detenciones relevantes” como las llamó el funcionario mexicano. Veremos.
MAR DE FONDO
** Morena los madruga con abiertas precampañas en tiempos no electorales ni preelectorales y los partidos de oposición se limitan a quejarse ante la desvanecida autoridad de esa materia. En lugar de andar de quejumbrosos, debieran activarse y crear sus propias precampañas. En eso, la política se parece a una regla no escrita del futbol: si te pegan, respondes pegando más fuerte. Sólo hay que saber cómo repartir leña.
** Desde el “retiro” el expresidente López anda “boteando” para la burocracia cubana, no para el pueblo. Vaya forma tan burda de reanudar el activismo que más que a la isla le sirve para presionar al gobierno mexicano. Lo que en realidad le preocupa a López es la pérdida de un refugio para el inminente exilio a donde habrá de ir más pronto que tarde.
** En tiempos difíciles
A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles esta es, sin duda, la prueba decisiva.
(Heberto Padilla, cubano, 1932-2000. Poeta encarcelado por la dictadura castrista en 1973, liberado bajo presión internacional en 1980 y obligado a salir de su país a Estados Unidos, donde murió.)
