Los versos sin hogar

Huyen los trenes ante el bramido del amor

son en realidad pocilgas andantes

donde caben cientos miles de migrantes

esposas esposos niños niñas sin hogar rumiantes

en su espera tienden plácemes a nadie

no esperan no hacen no dicen solo corren siempre

son sus hogares sus dueños las ruedas

y corren hacen dicen mascullan elucubran la nada

Ellos saben cuánto costaría hacerse de un hogar

una cosa una familia un cuenco bendecido

donde no sabemos si irán a parar a la cuneta o al reposo

O si no las madres que buscan -buscadoras, les dicen-

que sólo escarban el oro que no han de encontrar

y encuentran cadáveres muerte falsa esperanza o a un leproso

Ustedes no lo saben, señores, pero esos trenes

cargan humanidades humilladas llenas de temor de odio Y no caerá nadie, no sin antes preguntarse: ¿Qué es un hogar?