** Se encontraba en el atrio del templo de la Sangre de Cristo. ** Creada por Gil Garea, el gobierno municipal no informó quién restaurará la obra.

Para restauración, el Ayuntamiento de Colima retiró ayer la escultura del arriero y la mula del atrio del templo de la Sangre de Cristo, en el centro de la ciudad.

Creada por el ya fallecido artista plástico Gil Garea, la obra de arte ha sido objeto de vandalismo sin atención de autoridad alguna hasta ahora. Sin embargo, el ayuntamiento capitalino omitió informar quiénes restaurarán la obra, a qué proceso técnico será sometida ni si hay garantía en la restauración.

“Se ha tomado la decisión de retirarlas temporalmente para evitar su deterioro continuo”, indicó el ayuntamiento.

“Las esculturas, que forman parte del patrimonio cultural y artístico de la ciudad, han sido víctimas de actos vandálicos por parte de personas que intentaron sustraer piezas de las mismas. Debido a los daños ya ocasionados, se procederá con (sic) un proceso de restauración para subsanar los desperfectos y asegurar que las piezas recuperen su forma y belleza original(es)”.

Sin dejarlo claro, el ayuntamiento sugiere que tras la restauración el conjunto escultórico será colocado en otro sitio, pero sin precisar dónde. “El objetivo de esta intervención es preservar el patrimonio de la ciudad y evitar que más daños ocurran, garantizando que las esculturas puedan continuar representando la historia y la tradición de Colima en un lugar seguro”.

La autoridad municipal esboza que el área, en el centro de la ciudad, no es un lugar seguro y en vez de tomar medidas de seguridad esboza cambiar de sitio la obra de Garea, y al mismo tiempo dice que la regresará al mismo sitio.

“Se tiene previsto que las piezas reciban atención especializada, con el trabajo de restauradores expertos, para restaurar los detalles y reparar cualquier afectación sufrida a lo largo del tiempo”, dijo la comuna sin mayor precisión.

Y asegura que “las autoridades municipales informarán sobre el avance de los trabajos de restauración, así como la fecha en la que las esculturas regresarán a su ubicación original, con la finalidad de que la comunidad pueda disfrutar nuevamente de este importante símbolo cultural».

Otras obras de Gil Garea han sido atacadas por vándalos, como El Tubero, en el jardín Núñez, y Vendedora de bate, en la banqueta del templo de La Merced, que fue restaurada tras golpearla un auto.