Armando Martínez de la Rosa
Buenas noticias
Abrumados como solemos encontrarnos víctimas de la avalancha interminable de las malas noticias de nuestro tiempo, reconforta encontrarse de vez en vez, al menos, con información que nutre la esperanza y refuerza el ánimo.
Asistí precisamente con la expectativa de buenas noticias a la conferencia de prensa que ayer dio el rector de la Universidad de Colima, Christian Torres Ortiz Zermeño, para informar de los pormenores de la Feria del Libro Altexto que cada año, desde hace 28, organiza la casa de estudios.
Acerté. Hubo buenas noticias, más de las que imaginé. Ya de por sí una buena feria del libro es una nueva venturosa, y Altexto lo es más porque -según mi interpretación- la sostiene un concepto de ir afuera, llevar los libros, la oportunidad de buena lectura y los espectáculos artísticos anexos al protagonista que es el libro, a pequeñas ciudades y pueblos, algunos muy alejados de la capital, en un esfuerzo de democratizar la lectura de la letra impresa. Aunque absolutamente laica, la Feria Altexto trae al presente el espíritu de aquellos misioneros franciscanos que fincaron bases a la nación, la nuestra, que surgiría 3 siglos después. Llevar a pequeños poblados la oportunidad de una buena lectura es, acaso, un encomiable acto de misioneros.
En tiempos de la dictadura de la imagen y el dominio de los depredadores con colmillos de lo instantáneo y lo volátil, que medran en la ancha calzada que va desde el meme hasta el reel, alienta que una institución respetable y de una alta calidad moral como es la Universidad de Colima, fomente el libro impreso y el digital, la lectura en voz alta, acerque los libros a potenciales lectores lo mismo que a los consuetudinarios y voraces.
Hay muchas personas, muchísimas más de las que suponemos, esperando que alguien les acerque un libro, una buena lectura, les recomiende una emocionante novela, cuentos, ensayos científicos, literarios, históricos, políticos o de cualesquiera otras disciplinas del saber, para que brote un nuevo lector que lo será para siempre. Altexto es un mensajero de esa naturaleza.
Algunos me han dicho en ocasiones que los libros son caros. Tal es una verdad a medias. Los hay de todo precio y hasta regalados. Eso sí, todos son menos costosos que una borrachera, con la ventaja de que la lectura en vez de dañar el hígado genera satisfacción espiritual y diversión, no hace cruda y por lo contrario regenera el cerebro.
Son tan buenos los libros que los nazis los quemaban, los sátrapas los prohíben y los fanáticos de toda índole enfurecen ante un texto de ciencia, arte libre y razón suficiente, semillas de libertad.
Vienen a la Feria Altexto grandes editoriales comerciales, 90 de ellas, tales como Planeta, Fondo de Cultura Económica, Paidós, Océano, Porrúa y Era, entre las legendarias, y de las universitarias la de la UNAM, la de Guadalajara, del Colegio de México y otras de alto nivel y precios accesibles. Ofrecerán, del 24 de abril al 3 de mayo, 6 mil 900 títulos y 30 y tantos mil ejemplares. Un universo de la maravilla editorial. Y con descuentos.
Soy colimense desde hace muchas generaciones. Me satisface y enorgullece que nuestra universidad, a pesar de la pequeñez territorial de Colima, trascienda los convencionales límites geopolíticos y se haya ganado un creciente prestigio nacional e internacional. Y que a la vez persista en mirar también hacia su sociedad y persevere en regalarle cada año una mejor Feria del Libro Altexto.
El conocimiento, la buena información, la diversión, el esparcimiento mental y espiritual y la libertad de conciencia tienen en ella alimento y aliento. Hay que aprovecharla y así reconocerle a nuestra universidad que sabe darnos con frecuencia buenas noticias.
