Teoría mandibular

Armando Martínez Orozco

No se detendrá el tiempo a esperar por tu sonrisa. Por grávida paciencia

no sabrás ni cómo has dicho estas palabras pero no será así

donde la calma de tu cuerpo no entienda estos quehaceres

y no dirán sino que fuiste a donde no te habían llamado.

Es el tiempo de estos peces, estos cerdos y estas vacas

cuando la suma gratitud por el bienaventurado día se agradece

y no querrás enterarte de cuántos han dicho ya basta.

Es también tiempo de las nubes y sus querubines y no podrán rendirse.

Es de ellos esta paz, esta calma, este trabajo bajo el arduo sol.

Porque no habrás de enterarte que este es un tiempo dorado

para quienes decidieron decirle sí a la vida y la negativa a la muerte.

Es, entonces, tiempo de que cantes de que rías de que goces

y no se detendrá el tiempo a esperar por tu sonrisa. No en este momento.