** Acuerdan México y EUA medidas bilaterales para transporte aéreo.
Yerros garrafales del gobierno de López Obrador en materia de aviación internacional han sido corregidos por la actual administración tras un acuerdo con Estados Unidos.
México y Estados Unidos acordaron medidas para normalizar el transporte aéreo bilateral, y el gobierno estadounidense reconoció al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) “como parte integral de la oferta aeroportuaria” de la Ciudad de México y sus alrededores.
Las secretarías de Relaciones Exteriores y de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes informaron ayer que tras el diálogo con el Departamento de Transporte de EUA “se acordaron una serie de medidas orientadas a la implementación del acuerdo de transporte aéreo bilateral”.
Además, ambas partes sostendrán un “diálogo continuo” para dar seguimiento al progreso del transporte aéreo.
En materia de carga aérea, apuntó el texto, “se establecieron condiciones para garantizar acceso equitativo y transparente a la infraestructura aeroportuaria” del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y del AIFA, ampliando las opciones operativas y fortaleciendo la conectividad logística entre ambos países, todo en beneficio de ambos aeropuertos”.
El gobierno de López Obrador pretendió obligar a las aerolíneas a usar exclusivamente el AIFA para la carga aérea y dejar de usar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, lo que provocó protestas de las aerolíneas por el rompimiento de la legalidad y los reglamentos de esa actividad, incluso en el transporte de personas.
A consecuencia de las medidas arbitrarias e ilegales de López Obrador, a finales de 2025 Estados Unidos revocó 13 rutas de aerolíneas mexicanas a territorio estadounidense por violar los términos del acuerdo bilateral de transporte aéreo. La medida se produjo tras meses de quejas del gobierno estadounidense, que acusa a las autoridades mexicanas de obstaculizar la competencia al retirar o reasignar franjas horarias -llamadas slots– a las aerolíneas estadounidenses en el AICM y en el AIFA, en favor de compañías locales.
