** La Dra. Rosalba Thomas, del CEUGEA, recibió el reconocimiento durante el XXII Congreso Internacional sobre Sostenibilidad Ambiental, Cultural, Social y Económica, en Grecia.

La maestra e investigadora de la Universidad de Colima, Rosalba Thomas Muñoz, recibió el Premio al Investigador Emergente que otorga la organización internacional Common Ground Research Networks, durante el XXII Congreso Internacional sobre Sostenibilidad Ambiental, Cultural, Social y Económica, en Grecia.  

La investigadora del Centro Universitario en Gestión Ambiental (CEUGEA) de la Universidad de Colima, explicó que esta red internacional reúne a académicos e investigadores interesados en el estudio de la sostenibilidad y en el fortalecimiento de relaciones transdisciplinarias, geográficas y culturales. Añadió que el reconocimiento se entrega cada dos años a investigadores emergentes por el trabajo que desarrollan en sus instituciones; junto con ella, también fueron distinguidos académicos de la Universidad Autónoma del Estado de México y de la Universidad Nacional Autónoma de México.  

Durante el congreso, Rosalba Thomas presentó los hallazgos de un artículo ya publicado sobre la creación de un Índice de Interés Ambiental, investigación en colaboración con el académico del CEUGEA, Eduardo Urzúa. El estudio surgió a partir de un cuestionario aplicado a estudiantes de nivel medio superior, particularmente integrantes de los Clubes Ambientales del CEUGEA de la UdeC, con el propósito de conocer su interés en temas ambientales.  

El formulario permitió recopilar información sobre antecedentes familiares, prácticas ambientales en el hogar, experiencias previas en sus escuelas y el nivel académico de madres y padres, así como el impacto de estos factores en el interés ambiental del estudiantado. 

Como resultado del proyecto, explicó la investigadora, observaron que las prácticas ambientales personales de los estudiantes están más influenciadas por lo aprendido en casa que por la formación recibida en sus escuelas anteriores. “Descubrimos que la familia ejerce una influencia mayor en el interés y las conductas ambientales de los estudiantes. Lo aprendido en casa resultó ser más determinante de lo que pensábamos”, señaló.  

Otro de los hallazgos relevantes fue que, a mayor nivel académico de la madre, mayores prácticas ambientales presentan los estudiantes. La académica dijo que existen diversos estudios que respaldan esta relación y reflexionó que, en muchos casos, son las madres quienes transmiten con mayor frecuencia este tipo de conductas y hábitos dentro del hogar.  

A partir de estos resultados, consideró que las estrategias de educación ambiental deberían incluir más activamente a las familias. “En lugar de pensar que los estudiantes aprenden en la escuela y luego llevan esas prácticas a sus hogares, tendríamos que impulsar actividades ambientales donde también participe la familia, porque es un factor importante en la adopción de conductas ambientales”, comentó.  

La investigadora explicó, además, que actualmente trabaja en una nueva etapa del proyecto, mediante un código QR que permite a estudiantes responder un breve cuestionario y obtener automáticamente un registro sobre su nivel de interés ambiental: alto, medio o bajo. Con esta herramienta, dijo, busca generar información que permita identificar patrones relacionados con antecedentes familiares, prácticas en casa y niveles académicos.  

Entre otros resultados, destacó que alrededor del 70 por ciento de quienes integran los Clubes Ambientales son mujeres y que, dentro de los niveles más altos de interés ambiental, predomina la participación de las mujeres. Consideró que podría existir una sensibilidad distinta hacia los temas ambientales, aunque subrayó que aún es necesario profundizar en las causas de este fenómeno.