** Se reúnen en Pekín Xi Jinping y Donald Trump en acto que augura mejora económica mundial.
“Ser socios, no rivales”, propuso Xi Jinping a Donald Trump en Pekín, donde ambos mandatarios se reunieron para abordar los asuntos de la economía que son comunes a sus intereses.
Trump respondió diciendo que los dos colosos de la economía tendrán “un futuro fantástico juntos”.
Todavía resuenan las amenazas entre una y otra potencias, lanzadas el año pasado, la guerra de aranceles que las enfrentó y las especulaciones sobre un conflicto militar, especialmente cuando Estados Unidos bombardeó las instalaciones nucleares de Irán y luego cuando le declaró la guerra a la dictadura islámica. Pero Pekín fue prudente, dejó a su socio de Medio Oriente solo -al menos en apariencia- y luego se arrepintió del respaldo a los ayatolas cuando cerraron el estrecho de Ormuz y dejaron al gigante del Lejano Oriente sin petróleo y al borde del colapso industrial.
“Debemos ser socios, no rivales, alcanzar el éxito juntos, buscar la prosperidad común y forjar un camino correcto para que las grandes potencias se relacionen en esta nueva era”, propuso el mandatario chino luego de recibir con honores militares a Trump y a su gabinete en el Gran Palacio de Pueblo de Pekín y entablar la primera ronda de conversaciones entre ambas delegaciones.
El gobernante chino destacó que “los intereses comunes de China y EUA superan sus diferencias”, con lo que manifestó una buena disposición a llegar a acuerdos con la primera potencia económica y militar mundial.
Xi Jinping felicitó a Trump por el 250° aniversario de la independencia norteamericana que se celebra el próximo 4 de julio, y le recordó que esta es la primera vez en 9 años que visita la ciudad.
Trump, pasó revista a las tropas junto con Xi Jinping en las escalinatas del monumental Gran Palacio del Pueblo frente a la explanada de la plaza de Tiananmen -donde la dictadura china aplastó a sangre y fuego las protestas de millones de jóvenes chinos que exigían democracia el 4 de junio de 1989- dijo que fue un “honor como pocas veces se han visto”.
El mandatario estadounidense estuvo flanqueado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el embajador en China, David Perdue, y dijo que el mandatario chino es “un gran líder” y que le honra ser “su amigo”.
“Tenemos una relación fantástica. Nos llevamos bien. Cuando hemos tenido dificultades, las hemos resuelto. Tú me llamas; yo te llamo. Y cuando teníamos un problema, lo resolvíamos muy rápido y por eso vamos a tener un fantástico futuro juntos”, apuntó Trump.
Con la grandilocuencia que acostumbra, Trump dijo que esta será probablemente la mayor cumbre de la historia y destacó la importancia de venir acompañado de los principales líderes empresariales de su país, entre ellos Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla) o Jensen Huang (Nvidia), quienes asistieron siendo parte de la delegación estadounidense. En la delegación china figuraban, entre otros, Cai Qi, miembro del todopoderoso Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante); el ministro de Exteriores, Wang Yi, y el titular de Comercio, Wang Wentao.

