Rogelio Guedea
#NarcoMorenaColima
Se abrió finalmente la compuerta de la gran cloaca y, gracias al demonizado Estados Unidos, se ha podido ver como en la pantalla de un cinematógrafo la nítida relación entre el narcotráfico y la clase política de más alto nivel de Morena.
Primero fue Adán Augusto, luego Rocha Moya, ahora los hijos de López Obrador, pero hay muchos más gobernadores morenistas señalados y funcionarios de todo nivel implicados.
Con respecto a Colima, donde las aguas ya empiezan a enturbiarse y se vislumbra una situación electoral difícil para 2027, basta recordar aquella memorable entrevista de principios de 2024 que dio la exmorenista y exalcaldesa de Manzanillo, Griselda Martínez, para el portal SinEmbargoMX. Entonces sus palabras parecían sólo delirios y resentimientos (o así los querían hacer ver), hoy parecen detonar como frases lapidarias. La exalcaldesa de Manzanillo acusó a Rosi Bayardo, hoy la candidata más visible de Morena a la gubernatura de Colima para el 2027, de tener alianzas de acero con el crimen organizado, quien la apoyaba en sus entonces pretensiones para la alcaldía de Manzanillo, y que a su vez se extendían hasta la gobernadora Indira Vizcaíno y la propia presidenta Claudia Sheinbaum.
Acusaciones telúricas las de Griselda Martínez, las cuales en el contexto actual empiezan a tomar la apariencia de pruebas contundentes. Un año después, en enero de 2025, sobrevino un escándalo que involucró al padre de la alcaldesa de Manzanillo con un asunto de drogas y armas, cuando fue detenido en una camioneta oficial a la altura de Tecolapa. El escándalo llegó hasta el Congreso de la Unión, a través de un exhorto promovido por el grupo parlamentario del PAN pidiendo la intervención de la FGR en este asunto. Cosas delicadas, obviamente.
Por eso, luego del pasado Congreso Extraordinario de Morena, donde la nueva dirigenta calificó los señalamientos de “narcopartido” como una ofensiva contra su movimiento por parte de la oposición, ¿qué harán con las ofensivas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que ya presentó cargos formales por conspiración para traficar drogas y posesión de armas contra el mencionado gobernador con licencia Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza, y que sigue con más gobernadores?
La dirigenta morenista local, Mitzuko Márquez, dijo que todos estos señalamientos no les afectan, pero independientemente de sus cuentas alegres Morena se verá obligada a trabajar mucho antes de que a su candidata más visible para la gubernatura de Colima (hoy por hoy Rosi Bayardo, en campaña permanente) no le vayan a surgir acusaciones (formales y no tan formales) que pongan en aprietos no sólo su candidatura, o su campaña, sino todo el proyecto morenista local de cara a las próximas elecciones.
Hay que decirlo sin cortapisas: Estados Unidos ya mandó un contundente mensaje que no debe soslayarse y por tanto Morena necesitará candidatos no cuestionados ni por narcotráfico ni por corrupción, de probada capacidad y con una visión clara de progreso para nuestra entidad. ¿No es esa ahora su mayor letanía?
