** Tampoco el volcán es causante de las altas temperaturas, sostiene científico de UdeC.

Cada temporada de calor revive una conseja popular, que las altas temperaturas pueden provocar sismos. La idea circula en conversaciones, publicaciones de redes sociales y cadenas de WhatsApp, pero la evidencia científica desmiente el mito.

Sobre tal mito, el Dr. Raúl Arámbula Mendoza, director del Centro Universitario de Estudios Vulcanológicos de la Universidad de Colima, afirmó que no hay relación entre la actividad volcánica, sísmica y las altas temperaturas. “La temperatura que hoy sentimos viene de la atmósfera, no del subsuelo; claro que hay calor en el límite de las placas y que se incrementa cuando se da la fricción entre las capas, pero eso se da en profundidades de 5 a 10 kilómetros bajo la tierra y no lo podemos percibir en la superficie”. 

Sobre si habrá un gran sismo debido a las altas temperaturas, dijo que eso es falso. “Todo el tiempo está temblando, es un proceso natural en el cual la placa de Cocos, que es donde vivimos y la placa de Rivera, se están metiendo por debajo de la placa de Norteamérica, y este movimiento libera energía elástica en forma de ondas que viajan por toda la corteza (terrestre). Ese movimiento es lo que percibimos como sismos, que en su mayoría son imperceptibles para los seres humanos”.

En promedio, dijo, se registran al día cuatro o más sismos de baja magnitud, como parte de este movimiento que se da entre las placas, y no son indicadores de que ocurrirá un sismo de mayor magnitud en los próximos días o meses. “En Colima, por ejemplo, se registra en promedio un sismo de gran magnitud e intensidad cada quince o diez años, a veces menos, y no están relacionados con la alta temperatura. Les puedo decir que el 99% de los sismos que registramos la gente no los percibe”.

Todos los días se registran entre 5 y 7 sismos de entre 3.5 y 4 grados. Hace unos días hubo uno cerca de Puerto Vallarta, de 4 grados, ellos lo percibieron y nosotros no. Este es un ejemplo de que todo el tiempo tiembla, aunque no todos lo percibimos”.

¿A partir de qué magnitud podemos sentir un sismo y de qué depende que lo podamos percibir?

“Hay algo que se llama intensidad y magnitud; la magnitud tiene que ver con la energía en el epicentro, es única y sólo existe una magnitud, que la reporta el Servicio Sismológico Nacional (SSN). La intensidad es cómo se percibe en la región, mientras más cerca esté del epicentro, el sismo se va a percibir con mayor intensidad, y conforme uno se aleja de dicho epicentro, el sismo se va a sentir con menor intensidad. La intensidad se mide a través de la escala de Mercalli”.

Otro factor que influye en la intensidad y cómo las personas lo perciben es el efecto de sitio, es decir, sobre donde está asentada la población. Por ejemplo, Ciudad Guzmán es zona lacustre, y debido a que hay un lago, las ondas sísmicas se amplifican. “Un sismo que se debería de sentir con una intensidad de 6, se acaba sintiendo con una intensidad de 8 en ese lugar, porque los depósitos lacustres de la región amplifican las ondas sísmicas”.

Otro ejemplo es la Ciudad de México, que está asentada sobre el antiguo lago de Texcoco y donde incluso todavía hay partes del vaso lagunar. “Esos depósitos de sedimentos lacustres, de sedimentos del lago, amplifican las ondas sísmicas, por eso la Ciudad de México sufre mucho con los sismos que se presentan en la zona de la costa mexicana, porque tiene un efecto muy grande de amplificación de las ondas sísmicas”.

TAMPOCO EL VOLCÁN

Sobre si hay relación del incremento de la temperatura con el volcán, el científico dijo que es falso. “Tenemos un sistema de monitoreo térmico, una cámara térmica observando al volcán, y en esa cámara no observamos un incremento en las temperaturas del cráter, en las fumarolas, ni en nada que tenga que ver con estos procesos. Usamos imágenes satelitales para ver al interior del volcán y saber si estas temperaturas cambian. Llevamos un registro ya de varios años observando estas anomalías térmicas y ahora el volcán está en completa calma y en un estado de muy baja actividad”.

El último período eruptivo intenso, recordó, fue del 2013 al 2017. “En julio de 2019 tuvimos un enjambre de sismos que culminó en pequeñas explosiones. A partir de esa fecha el volcán entró en un período de quietud y hasta este momento continúa así. También hay que decirlo, el volcán está muy bien monitoreado. En este momento es el mejor monitoreo que se ha tenido en toda la historia del volcán de Colima”. 

Algo importante, dijo, es que la Red Sísmica de la Universidad de Colima comparte su información con instancias como la Unidad Estatal Protección Civil de Colima, la Unidad Estatal Protección Civil y Bomberos de Jalisco, el Servicio Sismológico Nacional, y con el Centro Nacional de Prevención de Desastres, dependencia de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno federal. “Algo que debe saber la población es que nuestra red también apoya en la localización de sismos en la región Occidente de México”.

Cada año “percibimos más calor, pero éste no está relacionado con la actividad interna del planeta. Sin ser especialista, puedo decir que está relacionado con el calentamiento global, que es un fenómeno real, que existe y que tenemos que hacer algo para revertirlo, porque estamos ya sufriendo sus consecuencias”. Pidió a la población no hacer caso a rumores. “Hay muchos charlatanes que inventan que los sismos van a ocurrir.

Les diría a las personas que sólo hagan caso a las instituciones, que se mantengan atentos a los avisos de Protección Civil, que hagan su plan de Protección Civil, que realicen los simulacros de manera responsable porque nos ayudan a entrenar la mente para cuando realmente ocurra una emergencia y, sobre todo, que sepan que seguimos estudiando y monitoreando los sismos y el Volcán de Colima”.