Armando Martínez de la Rosa
** Claudia Sheinbaum no irá al estadio Azteca y tampoco sabe dónde verá el partido inaugural del Mundial. ** Gustavo Díaz Ordaz y Miguel de la Madrid Hurtado, recibieron rechiflas, abucheos y mentadas de madre en la inauguración de los Mundiales de 1970 y 1986.
Decían que el pueblo los cuidaba, que ellos son la encarnación misma del pueblo. Y ahora le tienen miedo al pueblo, un miedo pánico que les impide presentarse en el escenario mundial del futbol, el deporte más popular del planeta.
Sheinbaum no asistirá a la inauguración de la Copa del Mundo. Teme que la sola mención de su presencia desate una gigantesca rechifla en el Azteca, donde caben 80 mil espectadores.
El primer abucheo a un presidente en un estadio se registró en el Olímpico Universitario, unos días después de la matanza del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Distrito Federal. Era la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1968 y la presencia de Gustavo Díaz Ordaz provocó abucheos.
El 31 de mayo de 1970, en el Azteca, en la inauguración de la Copa del Mundo, Díaz Ordaz fue de nuevo abucheado y repudiado con rechifla y mentadas de madre cuando habló en el sonido del coso. La gente le recriminaba la masacre de 2 años antes en Tlatelolco, lo llamaron asesino; era el juicio popular. Las cadenas de televisión que transmitían el acto trataron de disimular el repudio controlando los encuadres de imagen y manipulando el audio.
Inauguraba México el segundo campeonato de futbol del mundo en su territorio en 1986. A la ceremonia asistió el presidente Miguel de la Madrid Hurtado.
Estaba reciente el terremoto de septiembre de 1985 que devastó la capital del país y causó severos daños y muertes en muchos estados, Colima incluido. El presidente había mostrado poco carácter y un nulo liderazgo en la crisis posterior al sismo y en la reconstrucción. Esa conducta le valió el repudio profundo de la población. Y en la ceremonia inaugural del Mundial, en el estadio Azteca, la sola mención de su nombre le valió rechifla, abucheos y mentadas de madre. El coloso de Santa Úrsula tuvo sólo una voz en ese momento, la de 100 mil gargantas que lo condenaban.
En el tercer Mundial del que México es sede, compartida esta vez con Estados Unidos y Canadá, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dado a entender que no asistirá al estadio Azteca hoy. Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, la ha visitado en dos ocasiones, una ayer mismo. Quizás la invitó personalmente.
La mandataria dijo ayer que verá la inauguración y el partido de México contra Sudáfrica en una de las así llamadas Fan Fest, pero ni siquiera será la del zócalo, por temor a la CNTE, que ayer fue frenada por 800 policías que en Calzada de Tlalpan le cortaron el camino al estadio Azteca, donde pretendía boicotear la Copa del Mundo.
En el gabinete de seguridad del gobierno, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, encabezará las acciones para resguardar la inauguración.
Lo cierto es que Sheinbaum no quiere exponerse a una rechifla en el Azteca, le tiene miedo pánico. Por eso, lo verá arropada por los “invitados” al Fan Fest que su gobierno organiza, es decir, entre los suyos.
(Foto: Díaz Ordaz, Sheinbaum y De la Madrid, bajo la imagen del estadio Azteca. Fotocomposición de Rola con Silver, en Facebook.)
