** 19 estudiantes de la Licenciatura en Danza Escénica de la UdeC presentaron en el Teatro Universitario sus coreografías culminatorias, examen de egreso que refleja cuatro años de formación artística y creativa.
El Teatro Universitario abrió sus puertas para mostrar el colorido, la destreza y expresividad de 19 estudiantes de la Licenciatura en Danza Escénica de la Universidad de Colima, quienes presentaron el espectáculo “Criaturas: primer manifiesto. Función de coreografías culminatorias”.
La presentación, hecha por estudiantes del Departamento de Danza del Instituto Universitario de Bellas Artes (IUBA), constituyó además su examen de egreso, en el que demostraron los conocimientos, habilidades y competencias adquiridos durante su formación profesional.
En esta primera función se presentaron las coreografías “Las Criaturas de Oneiros”, de Alejandra Corona; “Entre grietas y reflejos”, de Yuritza Jaqueline Deniz Zamora; “Cuando el silencio pesa”, de Michelle Mancera; “La forma del vacío”, de Susana San Juan Sotelo Ramos; “Antes del Primer Lamento”, de Jaime Abiud Vázquez Madrigal; “Lagunerismos”, de Carlos Donaldo Morales Luna; “Divina máquina”, de Alondra Estefanía López Soto; “Yo, nosotras”, de Danna Romano; “Limbo”, de Diego Constantino Ramírez Maldonado; “Rebotante”, de Paul García, y “Tablao de Fantasía”, de Juan D. Rodríguez.
Al término de la presentación, Jaime Abiud Vázquez Madrigal, estudiante y próximo egresado de la Licenciatura en Danza Escénica, compartió en entrevista que esa noche tuvo la oportunidad de presentar al público su coreografía “Antes del Primer Lamento”, una pieza surgida de un proceso de investigación sobre el fenómeno cultural de las plañideras, mujeres a quienes se pagaba por llorar durante los servicios fúnebres. “Es un oficio muy antiguo, del cual se tiene registro incluso en el antiguo Egipto, y que se integró a la cultura mexicana durante la Colonia española”, explicó.
Añadió que esta tradición aún permanece en estados como Veracruz y Guerrero, así como en la ciudad de San Juan del Río, Querétaro, donde cada año, en noviembre, se realiza un concurso de plañideras que con el tiempo ha incorporado elementos escénicos. “A partir de ese concurso hice una representación de cómo se preparan las plañideras para ir a trabajar”, comentó.
Sobre este ejercicio final de su licenciatura, Jaime Vázquez dijo que la experiencia fue muy satisfactoria, tanto por el trabajo escénico, en aspectos como la iluminación y la música, como por las gestiones necesarias para presentar la función en un recinto tan emblemático como el Teatro Universitario. “Estamos muy agradecidos con la Universidad de Colima, porque siempre está al pendiente de las necesidades del Departamento de Danza y del IUBA en general”, señaló.
Finalmente, resaltó que su generación está integrada en más del 50 por ciento por estudiantes foráneos. En su caso, dijo, es originario de La Piedad, Michoacán. “Agradezco a la Universidad de Colima por esta formación tan completa que nos dan. Considero que, dentro de los programas profesionales de danza que hay en el país, el de la Universidad de Colima es uno de los de mayor calidad, porque ofrece un perfil de egreso que abre posibilidades de trabajo en distintos ámbitos de la danza y de la gestión cultural”, concluyó.
Por su parte, el compositor y músico colimense Gilberto Moreno Ramos, quien creó música original para ocho de las coreografías presentadas el fin de semana, destacó que trabajar con estudiantes del IUBA ha sido una grata experiencia, pues se generó una buena química y sinergia con las y los jóvenes de la Licenciatura en Danza. “Soy un músico de formación clásica, pero tengo una especial inclinación por las artes escénicas, porque mi papá hizo teatro durante muchos años y siempre he tenido una relación con las cuestiones interdisciplinarias desde mi formación en el CEDART”, comentó.
Agregó que estudió licenciatura de compositor clásico en la Facultad de Música de la UNAM, y posteriormente, en la ciudad de Berlín, se especializó en lo que en Alemania se conoce como música teatro; es decir, en los aspectos escénicos de la música. “Trabajar con los estudiantes del IUBA es un terreno en el que me siento muy cómodo, porque además de mi gusto por las artes escénicas, tengo experiencia formativa y profesional en este ámbito”, señaló.
Gilberto Moreno dijo que este vínculo representa también un área de oportunidad para su trabajo, ya que en Colima no existen muchos compositores dedicados específicamente a crear música para las artes escénicas. “Ha sido una experiencia muy gratificante, en la que he tenido que entender qué necesitan los chicos de danza y cómo puedo acompañarlos en su proceso creativo”, compartió.
De la colaboración con los jóvenes del IUBA, destacó el compromiso de cada estudiante con su propuesta escénica, así como la vitalidad y el idealismo con que asumieron su trabajo. “Fue un ritmo muy intenso durante los últimos meses; con algunos tuve más tiempo, pero en general la experiencia fue distinta con cada estudiante, porque cada uno tiene aptitudes y habilidades diferentes”, explicó.
Dijo que mientras algunos estudiantes tenían muy claro lo que buscaban para su coreografía, otros estaban aún en el proceso de descubrirlo. “Ha sido un camino muy heterogéneo, pero también muy interesante, porque implicó entender cómo funcionan y operan creativamente; captar esa energía y traducirla en música ha sido tanto un reto como una experiencia muy bonita y satisfactoria”.
