** Escándalo de la FIFA por quitarle una roja a Balogun a petición del presidente de Estados Unidos.

Bélgica goleó 4 a 1 a Estados Unidos anoche y lo eliminó de la Copa del Mundo. Ahora, Bélgica irá contra España, que también ayer derrotó 1 a 0 a Portugal y dejarlo fuera de la competición.

Aunque el resultado de España y Portugal era mucho más relevante porque iba a dejar fuera a uno de los aspirantes al título, los jugadores de Bélgica se encargaron de la comedia política haciendo la mejor forma de política: la burla. Y se burlaron de Trump, claro, que como es su costumbre se metió donde no lo llamaban, en el balompié, del que no tiene ni remota idea.

El juego venía precedido de un escándalo, uno más, de la FIFA. A petición de Donald Trump, el presidente del organismo rector del futbol mundial, Gianni Infantino, le retiró la tarjeta roja y por consecuencia el castigo de un partido de suspensión a Folarin Balogun, delantero estadounidense, por lo que jugó contra los belgas.

Sirvió de poco en la cancha, porque Bélgica borró a Estados Unidos en su cancha, lo goleó y lo humilló, porque los estadounidenses dieron uno de los peores partidos de su historia. Cuando llegó el gol de Lukaku, congregó a sus compañeros para festejar y lo hicieron con un baile imitando el estilo de Trump, que en su danza levanta los brazos y empuña las manos mostrándolas hacia adelante como si estuviera agarrado del lazo para secar ropa o como colgado de un cable con que se sacan las pencas de plátano en los campos de cultivo. Los belgas improvisaron su pequeña fiesta burlesca frente a la tribuna local.