Rogelio Guedea
Alturas y bajuras del gobierno de Riult Rivera
Los tiempos preelectorales se hacen sentir de manera muy evidente dependiendo de los intereses políticos. En los últimos días, por ejemplo, el alcalde Riult Rivera ha sido blanco de varias embestidas por parte de quienes buscan no sólo descarrilar sus aspiraciones a la gubernatura de nuestra entidad sino también a los que buscan apoderarse de la alcaldía capitalina en los próximos comicios.
Esto es que recibe cañonazos por ambos costados y estos cañonazos tiene como objetivo, principalmente; demeritar su trabajo al frente del Ayuntamiento de Colima. No es, obviamente, algo que le esté pasando solo a Riult Rivera (les está pasando a todos los aspirantes que ocupan cargos de igual o similar envergadura), pero al menos a no todos les está sucediendo con la misma intensidad que al alcalde capitalino. Quiero decir que en virtud de que es punta de lanza para ostentar una de las candidaturas a la gubernatura, pues el poder de los misiles apuntados en su contra es de mayor calibre y buscan causar más daño.
Se le critica, básicamente, de tener un desastre en su administración, cuando en realidad ha habido otras administraciones municipales capitalinas anteriores más desastrosas y aun así no se les evoca tan encarnizadamente, pues de lo que se trata es de imponer una percepción, no importa que ésta esté lo más alejada de la realidad.
Si bien es cierto que al gobierno de Riult Rivera le hace falta todavía hacer algunos ajustes en su gabinete (ya hablaré después de las dependencias que requieren cambios), lo cierto es que el presidente ha mostrado voluntad y trabajo incansable que se nota, paradójicamente, en lo mismo que se le critica: infraestructura urbana, servicios públicos, alumbrado, rehabilitación de espacios comunitarios, atención directa a vecinos y coordinación en protección civil, donde ha habido mejores palpables.
¿Que hace falta quizá comunicar más y mejor estos aciertos y mejoras? Sin duda alguna, pero el ciudadano de a pie, de cualquier modo, podrá evaluar las percepciones y el contexto en el que éstas surgen, para saber qué tan cerca están de la realidad real o sólo de la realidad preelectoral.
Lo cierto es que, sin duda, el presidente Riult Rivera no puede fallar o puede fallar lo menos posible si quiere dejar una impronta en su paso por el gobierno municipal y un camino libre de peaje para sus aspiraciones a la gubernatura, pues de otra forma el enemigo más grande al que tendrá que enfrentarse será, más temprano que tarde, consigo mismo.
