** Llama el Sumo Pontífice a mirar el futuro con esperanza, en el prólogo de su libro sobre la paz mundial.
El papa León XIV ha advertido que las armas nucleares no son generadoras de paz y el remedio es el desarme mundial ante una carrera armamentística global que asusta.
El Sumo Pontífice sostiene tal en el prólogo, difundido ayer, de un libro con sus discursos sobre la paz mundial.
La verdad debe abrirse paso: no son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme. Esa verdad, que parecía indiscutible en las últimas décadas —durante las cuales hemos sido testigos de una desescalada nuclear—, se ha visto empañada por una carrera armamentística que hoy asusta y aterroriza”, sostiene el Santo Padre en el prólogo de su libro, cuyo avance ha hecho circular ayer mismo El Vaticano.
León XIV reflexiona sobre esta materia en las primeras páginas del libro de la Editorial Vaticana Desarmada y desarmante, la primera antología de sus discursos sobre la paz desde su elección en mayo de 2025.
Aunque la paz es “gran anhelo” de la humanidad, “se ve a menudo amenazada, pisoteada y ridiculizada” en un mundo en que, según explica citando al Global Peace Index, 103 países están involucrados en al menos un conflicto.
Si nuestra primera reacción ante un problema, ante una tensión que vivimos, ante una ofensa que sufrimos es juzgar a los demás, acusarlos e incluso condenarlos, será inevitable que primero la indiferencia y luego el odio se desarrollen a nuestro alrededor. Existe una forma de ver la realidad que destruye y no construye”.
En su defensa del desarme, el Sumo Pontífice pregunta: “¿Debe la especie humana seguir habitando la Tierra?”. Porque “la combinación del dominio cibernético con el rearme global nos lleva a plantearnos seriamente esta cuestión”.
León XIV reivindica además que la paz se “encarna en protagonistas desconocidos” que siguen sus conciencias, citando como ejemplo al oficial soviético Stanislav Petrov que evitó una guerra nuclear en 1983 al no informar sobre un misil estadounidense.
En cambio, “un mundo en el que fueran las máquinas, por muy sofisticadas y rápidas que fueran, las que decidieran bombardear a personas indefensas sería realmente aterrador”.
La conciencia de un solo hombre puede valer tanto como el mundo entero”, sostiene León XIV y llama a “mirar al futuro con esperanza”.
