** Países señalados no han logrado prohibir o fiscalizar de forma efectiva las importaciones de bienes vinculados al trabajo forzoso.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dijo que el gobierno estadounidense anunciará “pronto” una nueva batería de aranceles dirigida a 60 naciones. La medida se ampara en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y busca esquivar los límites legales impuestos por la Corte Suprema estadounidense en febrero tras la anulación de aranceles globales previos.

El anuncio ocurre precisamente al inicio de la tercera ronda de conversaciones sobre el Tratado de Comercio México , Estados Unidos y Canadá, que comienza hoy en la Ciudad de México y a la que Greer asiste.

Washington argumenta que los países señalados no han logrado prohibir o fiscalizar de forma efectiva las importaciones de bienes vinculados al trabajo forzoso, lo que generaría una «competencia desleal» para la industria estadounidense.

El plan enviado por la Oficina del USTR categoriza a los socios comerciales en dos escalones tarifarios de acuerdo con el nivel de cumplimiento normativo percibido por Washington:

Arancel del 12,5 % (54 economías): Dirigido a países que no cuentan con prohibiciones legales vigentes o con mecanismos efectivos de fiscalización contra el trabajo forzoso. En este grupo se incluyen 13 países latinoamericanos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela.

Arancel del 10 % (6 economías): Aplicable a países que han asumido compromisos formales o tratados de comercio recíproco pero que, según el informe del USTR, aún presentan fallas en su aplicación práctica. En este nivel se posicionan México y Ecuador. La medida busca reemplazar el gravamen temporal del 10 % autorizado previamente bajo la Sección 122.

Hispanoamérica, la imposición de estas tarifas amenaza con encarecer las exportaciones clave de productos agrícolas, textiles y manufacturas avanzadas hacia su principal mercado, incrementando la incertidumbre en los flujos de comercio bilateral y las cadenas de suministro interamericanas.