** Se infiltran en manifestaciones contra el encarecimiento de la vida en Marsella, Milán, Bruselas, París, Madrid, Barcelona y Sevilla, entre otras grandes ciudades.

Una ola de disturbios estalló ayer en varias ciudades europeas por infiltrados en manifestaciones obreras y estudiantiles contra el encarecimiento de la vida y los recortes presupuestales de los gobiernos.

A un tiempo, se registraron actos de violencia, saqueo, vandalismo y enfrentamientos con las fuerzas del orden. Comenzaron en Marsella, Francia, ciudad donde residen cientos de miles de inmigrantes, sobre todo musulmanes. También ocurrieron en París. En París hay unas 169 personas detenidas a consecuencia de los disturbios. Hubo violencia, enfrentamientos e incendios en León y Burdeos.

En Limoges, Francia, los vándalos incendiaron el edificio del Ayuntamiento, de alto valor histórico. También hicieron arder el campanario, otra de las joyas de la ciudad.

Al menos 400 personas han sido detenidas en Francia durante la represión de los disturbios desencadenados por el aumento de los precios, declaró el ministro del Interior del país, Laurent Nuñez.

Se extendieron a Bruselas y otras ciudades de Bélgica y a Milán, Bolonia y urbes del norte de Italia, donde los vándalos se enfrentaron a la policía. Hay cientos de detenidos.

En Milán, encapuchados que se infiltraron en las manifestaciones destrozaron comercios en torno a la plaza del Duomo, saquearon tiendas e incendiaron negocios. La policía dispersó a los manifestantes con chorros de agua a presión y se enfrentó a los encapuchados que terminaron huyendo.

Los encapuchados encendieron grandes piras afuera de la catedral de Milán, uno de los templos emblemáticos del catolicismo italiano.

En España, las manifestaciones se registraron en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y la Coruña, donde el movimiento de los así llamados okupas (que se apoderan por la fuerza de viviendas ajenas) se ha fortalecido en Madrid por el alto costo de la vivienda y luego de que una anciana de 87 años fue desalojada de la casa donde vivió más de 7 décadas.

La situación es especialmente grave en Albania. Cinco días consecutivos de disturbios, con estudiantes y ciudadanos exigiendo la dimisión del primer ministro Edi Rama. Las protestas denuncian corrupción, falta de oportunidades y deficiencias educativas. La policía ha utilizado gases lacrimógenos, cañones de agua y balas de goma.

Decenas de miles de personas marcharon en Lisboa contra los elevados alquileres, los bajos salarios y la creciente dificultad para acceder a una vivienda. Las manifestaciones en la capital de Portugal transcurrieron sin violencia.

También sin violencia hubo manifestaciones en Inglaterra, Alemania y Holanda.

En general, las autoridades y los análisis políticos atribuyen estos episodios de violencia a la convergencia de crisis económicas inflacionarias, descontento juvenil, huelgas sectoriales y la acción de grupos radicales o encapuchados que se infiltran en las movilizaciones ciudadanas para cometer destrozos.

Por el momento, no existe evidencia de una revolución europea organizada, pero la magnitud de las manifestaciones y la violencia registrada en algunas ciudades han encendido las alarmas.

[Foto portada: El histórico campanario de Limoges, Francia, arde y se derrumba por fuego provocado por encapuchados infiltrados en manifestaciones obreras y estudiantiles.]