Armando Martínez de la Rosa

** Candidatos demócratas tuvieron 68 de cada 100 sufragios de hispanoamericanos votantes en Estados Unidos.

Los votantes así llamados “latinos”, le pasaron a Donald Trump la factura de sus tropelías contra inmigrantes, el incumplimiento de mejorar el nivel de vida y la fallida guerra contra Irán.

El populismo trumpiano pagará un estilo de gobernar que fue atractivo a los electores mientras Trump, en el primer mandato, no tuvo mayoría absoluta en el Congreso. Su idea de culpar a presidentes anteriores a él, funcionó en campaña. Ya en el poder, los electores le exigen cuentas claras. Y Trump responde con lo único que puede ofrecer: soberbia y decrepitud.

De cada 100 hispanoamericanos (que no “latinos”) votantes en Estados Unidos el martes reciente, 68 dieron el sufragio por los candidatos demócratas al Senado y a la Cámara de Representantes, 28 puntos porcentuales más que en la elección de 2024, cuando respaldaron como nunca a Trump para un segundo mandato.

Los influyentes diarios The New York Times y The Washington Post coincidieron en la cifra de incremento del voto hispanoamericano para los demócratas.

Los candidatos demócratas tuvieron 67 por ciento del electorado hispano, 10 puntos más que la candidata Kamala Harris en 2024, Kamala Harris. El fenómeno también tuvo otra vía: 17 por ciento de los hispanoamericanos que respaldaron a Trump en 2024 fueron esta vez con la oposición, según datos de UnidosUS.

Cifras similares se obtienen del análisis del voto hispanoamericano del martes. 63 por ciento respaldaron a los demócratas al Senado y 66 por ciento a gobernadores.

La participación de estos votantes marcó récord, pues constituyeron la mitad de los nuevos electores.

Los hispanoamericanos fueron determinantes en la derrota de la política trumpiana, que eso estaba en juego el martes en el fondo. Su voto se expresó también en las gubernaturas. Dos políticos hijos de mexicanos fueron electos gobernadores de California y Texas, Xavier Becerra y Gina Hinojosa, respectivamente. En este último estado, por primera vez desde 1988 ganaron los demócratas.

VOTANTES INFIELES

Los hispanoamericanos, cuyo voto fue determinante para elegir a Trump al segundo mandato, ahora viraron a territorio demócrata. Los expertos los consideran “el grupo más oscilante”.

“Los latinos son una comunidad muy diversa y quieren mirarse como participantes clave de esta democracia, y es importante que ahora los partidos de los dos lados se den cuenta de que no pueden ganar el futuro o la Casa Blanca sin el voto latino”, ha dicho Arellano.

Estas organizaciones coincidieron en que la elección de mitad de mandato mostró que los hispanos son el mayor grupo de votantes oscilantes, que no son fieles a ningún partido, por lo que serán clave para la elección presidencial de 2028.

“Los latinos son una comunidad muy diversa y quieren mirarse como participantes clave de esta democracia, y es importante que ahora los partidos de los dos lados se den cuenta de que no pueden ganar el futuro o la Casa Blanca sin el voto latino», apuntó Antonio Arellano, director de Indivisible Project. “Si los demócratas se acuestan y se quedan dormidos y dicen “tenemos el voto latino otra vez y ya todo regresó a lo normal’, en 2028 va a ser una pesadilla para ellos cuando se despierten”, advirtió otro analista político.