A los muertos del mundo
Armando Martínez Orozco
¿Quién será con valentía cantante de los muertos?
¿Quién se arrobará ante ellos como un niño
lo hace con una cocada al sentir la tarde plena?
¿Cómo hace un muerto si no tiene el hambre de hacerse
a cuestas de los vivos un terruño de su sal?
¿Quién se acercará a los muertos a decirles: «Todo
va a estar bien» y cerrarán otra vez los ojos
y se morirán de nuevo en una alegoría de pesadumbre?
¿Quién hay para cantarle a los muertos sino
un alma en pena que con la pena de hacerse rico a los muertos canta?
¿Quién dichoso para hablar a los muertos
que no viven, que no saben sino de muertahambres y hedores?
¿Quién se acercará al muerto a decirle: «Tanto culmen y borrasca» para nada?
¿Quién, repito, juega a hacerse el muerto
en la piscina de la abuela que hoy es la charca de anoche?
¿Cómo hace el muerto que vive en tu memoria, cómo con placer inunda tus lágrimas?
¡Oh, muertos del mundo, ¿saben una cosa?: yo ya me morí!
