** A dos meses y 10 días de finalizar el año, le faltan 750 millones de piezas.
La Secretaría de Salud federal admitió fallas, desconocimiento y falta de previsión en el abasto de medicamentos a las instituciones públicas de salud del país.
En entrevista con López-Dóriga Digital, el subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark, dijo que el gobierno tiene “un reto mayúsculo” en la adquisición oportuna y distribución a tiempo de los medicamentos del sector.
El “reto” se inicia en la compra de medicinas, que “nos ha costado más trabajo del que me gustaría”. Incluso, dijo el subsecretario, una parte de la primera compra consolidada de medicamentos del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum hubo de ser “echada para atrás” por diversos problemas, lo que retrasó el abasto nacional.
“Aprendimos la lección de la seriedad con la que teníamos que tomarnos esto y empezar el proceso de compra de manera muy, muy anticipada. Empezamos la planeación, la negociación con la industria, la validación con las unidades médicas y los centros de salud desde agosto del año pasado y hoy a tres meses, un poco menos, dos meses y medio de servicio, en 2027, afortunadamente tenemos prácticamente adquirido todo lo que recibimos para los siguientes años”, aseguró.
Clark refirió que entre los problemas que enfrenta el abasto es el cumplimiento de los proveedores. “Tengo proveedores, por ejemplo, que estos últimos meses no estuvieron entregando ketorolaco inyectable. Uno les marca, pero te quedas dos meses en lo que un nuevo proveedor puede agarrar y distribuir a todos los hospitales. Es decir, eso todavía sigue siendo un tema importante. ¿Qué estamos haciendo en esta compra del 27-28? Lo que decretamos nosotros es proveedor que no me entregó en 2025, proveedor que no participa otra vez en una compra de gobierno”, indicó.
El subsecretario Clark expuso que el segundo y mayúsculo reto de los medicamentos es la distribución. “Me pasa a mí más seguido de lo que me gustaría: es desconexiones entre lo que ya llegó un almacén, lo que ya se le pidió a un proveedor que te lo entregó y lo que efectivamente llega a la clínica. Tenemos todavía ese reto, que es un reto mayúsculo”.
Hay cerca de 150 almacenes entre el IMSS e IMSS Bienestar y cerca de mil 500 puntos de entrega, además de la Megafarmacia ubicada en Huehuetoca que sirve de centro de distribución.
“No es que sea una excusa, pero todavía nos falta poder tener mucha más trazabilidad en el corto plazo para poder asegurar que ningún almacén que tenga insumos no los envíe hacia el punto que tienen que ser recibidos. Estamos digitalizando de manera acelerada, pero ahí hay un cuello de botella adicional que estamos todavía resolviendo”, aseveró.
Señaló que el abasto de medicamentos tiene 95 por ciento de avance, que “no es suficiente para la población”. Y agregó que “cuando digo que falta el 5 por ciento parecería que nosotros nos estamos poniendo una estrella en la frente, pero no, no es suficiente. Hasta que lleguemos al 100 por ciento, y vamos resolviendo problema por problema, no podremos declarar que esto está resuelto ni mucho menos”.
Cada año -narró- se compran cerca de 3 mil millones de piezas de medicamentos y que actualmente falta el 25 por ciento por entregarse, esto es, 750 millones de piezas.
Por otra parte, ocurrió un hecho que refleja la ineficiencia organizativa del sistema de salud pública. La presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que preguntar por qué no había guantes sanitarios para hospitales públicos de Quintana Roo. Le informaron que están en bodega, sin distribuirse.
