Armando Martínez de la Rosa
** Ahora acusa a los demócratas de organizar un gran fraude en Michigan, en 2020. ** En enero de 2021, Trump arengó a sus fanáticos a tomar por asalto el Capitolio para impedir que J. Biden fuese declarado presidente. Hubo 5 muertos en la reyerta.
Han pasado 6 años y Donald Trump aún llora por su derrota en la elección presidencial de 2020, cuando perdió contra Joseph Biden y alentó entonces el asalto al Capitolio, acto en que murió un guardia de la sede legislativa.
Ayer, Trump dijo que se ha descubierto que en la elección de 2020 se cometió “un gran fraude” en el estado de Michigan, donde los demócratas -acusó- cambiaron votos por tarjetas de regalo en una escala suficiente para ganar la votación y los delegados a la elección nacional. Trump dio la orden al FBI de investigar el caso.
En esos comicios, Trump perdió la elección y arengó a grupos radicales de derecha a tomar el Capitolio. Cientos de personas, muchas de ellas armadas, asaltaron la sede legislativa y en los enfrentamientos un guardia resultó muerto.
El 19 de diciembre de 2020, Trump llamó a sus seguidores en redes sociales a manifestarse el 6 de enero de 2021, cuando en el Capitolio el Poder Legislativo calificaría la elección y le daría el triunfo a Biden. “Gran protesta en D.C. el 6 de enero. ¡Asistan, será salvaje!”, arengó a sus seguidores.
El 6 de enero de 2021, Trump dio un discurso ante miles de sus seguidores en las cercanías del Capitolio. Durante 70 minutos, el derrotado republicano habló de fraude electoral, arengó a sus seguidores a “luchar” en defensa del triunfo y los alentó a tomar el Capitolio para impedir que el Congreso proclamara la victoria de Biden.
Una vez habiendo alentado a sus seguidores más radicales a tomar por asalto el Capitolio e impedir que el Congreso declarara ganador a Biden, Trump se retiró del sitio y dejó el incendio preparado.
Cientos de fanáticos de Trump asaltaron el Capitolio y los guardias trataron de contenerlos. En la reyerta, hubo 5 muertos. Ashli Babbitt, una veterana de la Marina, murió de un balazo de un guardia de seguridad del Capitolio. Brian Sicknick, policía de guardia en el Capitolio, murió a causa de la golpiza que los fanáticos de Trump le dieron.
En la reyerta y a causa de la agitación del caso, fueron encontrados muertos en los jardines alrededor del edificio sede del Legislativo Benjamin Phillips, Kevin Greeson y Rosanne Boyland. Según el parte médico, murieron porque su condición médica previa hizo crisis en la reyerta.
Muchas horas después, llamó a sus fanáticos a retirarse del Capitolio. Mientras se daba el asalto y el enfrentamiento, guardó silencio por horas.
Trump resultó poeta. Sometido luego a juicio político (impeachment) y su defensa alegó que en su discurso arengando a tomar el Capitolio, el actual presidente de Estados Unidos habló metafóricamente, un uso -dijeron los abogados- frecuente en política.
De aquella derrota no se ha recuperado y ahora pretende usar al FBI para probar que en 2020 no perdió sino que fue robado en la elección.
Hay traumas y rencores que duran toda la vida.
LOS ASALTANTES, CUANDO EL DESTINO LOS ALCANZÓ
Unos mil 500 fanáticos que asaltaron el Capitolio fueron enjuiciados y condenados por el delito a que los alentó Trump. Cuando llegó a la presidencia por segunda vez, los indultó a todos y les prometió dinero de un fideicomiso con fondos públicos, promesa que nunca les cumplió.
Algunos indultados volvieron al crimen y al delito. He aquí algunos casos ejemplares.
Jake Lang, activista conservador y participante del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, que recibió indulto presidencial, fue arrestado nuevamente en Texas tras un incidente ocurrido durante una reunión pública en el área de Frisco. Lang tiene en Texas vigente una fianza por un millón de dólares por el delito de amenaza terrorista.
Theodore Middendorf, indultado por Trump por el asalto al Capitolio, abusó sexualmente de un menor de 7 años. Fiscales del estado de Illinois lo acusaron de “agresión sexual criminal predatoria contra un menor” y fue condenado a 19 años de prisión.

[Foto: Theodore Middendorf]
Andrew Paul Johnson, de 44 años, participante del asalto al Capitolio e indultado por Trump, fue encontrado culpable de abusar sexualmente de una menor de edad desde 2024 hasta 2025. Intentó silenciar a la víctima ofreciéndole dinero.

[Foto: Andrew Paul Johnson, violador.]
Otros asaltantes han corrido con mejor suerte. Elías Irizarry, que formó parte del ataque al Capitolio, fue contratado por el Pentágono y lo asignó a la Oficina de Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad.
El nombramiento de Irizarry fue considerado por empleados del Pentágono “inaceptable y altamente peligroso” porque alguien que atentó directamente contra la democracia de Estados Unidos es “encargado de gestionar y supervisar operaciones militares altamente clasificadas y de máxima sensibilidad para la seguridad nacional”.

[Foto: Elías Irizarry.]
