Armando Martínez de la Rosa
** Al recibir la notificación de su despido, el director general de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga Navarro, se negó a abandonar el puesto y se usó la fuerza pública.
Por cobrar moches a sus colaboradores y misoginia en la edición de libros de la SEP, Marx Arriaga Navarro, director general de Materiales Educativos de esa secretaría fue despedido ayer.
El cese, que según la SEP es un procedimiento meramente administrativo, se convirtió en un escándalo nacional porque el funcionario se negó a abandonar el cargo y obligó a las autoridades a recurrir a la fuerza pública. Agentes de policía se presentaron en la oficina de Arriaga y él les dijo que no saldría y les pidió que lo esposaran, pero los gendarmes no cayeron en la provocación.
Marx Arriaga es el autor intelectual de los nuevos libros de texto gratuitos que se usan en el sistema nacional de educación básica. Los especialistas detectaron grandes cantidades de errores de contenido, interpretaciones sesgadas de la historia y fallas garrafales en ciencias exactas en los libros con que se educa a los niños y adolescentes del país.
Tras ser despedido, Arriaga dijo ser víctima de una conspiración dentro de la SEP y acusó a funcionarios superiores a él de ejercer violencia. La SEP, que encabeza el colimense Mario Delgado Carrillo, desmintió al ahora exfuncionario y explicó que se trata de un procedimiento administrativo. El puesto que ocupaba Arriaga dejó de ser “de estructura” y pasó a ser de disposición, por lo que a partir del próximo lunes la SEP podrán nombrar al director de Materiales Educativos.
Según el portal de López Dóriga Digital, Marx Arriaga fue despedido debido a que extorsionaba a sus subalternos, a quienes obligaba a pagar una parte de sus sueldos para financiar “la lucha revolucionaria”. Con esos moches, se hacían giras de activismo y no se rendían cuentas a nadie.
Otra causa del despido de Arriaga fue su política de confrontación dentro de la SEP, que el ahora exfuncionario llamó varias veces “a refundar”.
El otro motivo fue su misoginia. Desdeñaba a las mujeres y se negó a incluirlas en varios libros editados por la oficina que dirigía.
Formado políticamente en los movimientos populistas de la Ciudad de México, Marx Arriaga representaba una de las alas más radicales -y a la vez las alas promotoras de odio y confrontación incluso interna- de Morena y su gobierno.
Arriaga acusó públicamente a Mario Delgado y a la exsecretaria Leticia Ramírez de corrupción y traición al movimiento obradorista.
Una cosa es cierta: ahora es Arriaga el investigado por corrupción.

