Armando Martínez de la Rosa

Asustados y alborotados

Anda la corredera de pajarracos asustados en los gallineros de la transformación. Asustados, cacaraquean lo mismo que han cacaraqueado: que Calderón, que el PRI y el PAN, que son herencia del pasado y que, en fin, ellos son unas pobrecitas víctimas de la perversidad que se niega a morir.

El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y las consecuencias políticas que está teniendo ese crimen los ha puesto a la defensiva y les ha obnubilado el discurso. Han recurrido al repertorio completo de justificaciones, desde los chairos burriciegos hasta quienes se dan aires de intelectuales y pretenden ironizar el suceso. Andan asustados y puestos a desquitar el privilegio (apenas habían espantado el hambre), no sea que se vaya a acabar antes de tiempo.

El miedo pánico les viene de las constancias de que Manzo pidió muchas veces ayuda a la presidenta Claudia Sheinbaum para combatir al narco en Uruapan, y la pidió al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla que puso cara de santo arrumbado para asistir a los funerales de Manzo y fue corrido, abucheado y hasta sombrereado. Qué descaro de tipo. Ahí están las pruebas de las solicitudes que nunca se atendieron. Hasta se burlaron del alcalde peticionario.

No es que con la muerte de Manzo se les vaya a acabar el recaudo y el caldito ahora mismo, pero sí ven -y en eso tienen razón- el principio del fin de la transformación que se inventaron en el discurso para terminar siendo como eran los que se fueron, y puede que peores y con ribete. Les asusta que ya no sean 30 años los que les vienen por delante, que como mínimo se daban para construir el socialismo donde ellos se enriquecerían, por cierto. Los pone a temblar que esto se les va a acabar antes de tiempo.

“Nuestra generación piensa diferente”, decía una consigna en la marcha de ayer de uruapenses en protesta por el asesinato de Manzo, entre los que los jóvenes son mayoría. Y así es. Y empieza a actuar diferente, como los que se metieron al Palacio de Gobierno a profanar el templo de los sinvergüenzas. Qué bueno que han entendido que los abrazos eran la tapadera de la corrupción y el contubernio de Obrador con el narco y que abrazar a los bandidos sólo les queda a los bandidos como el macuspano. Qué mejor que los jóvenes no se crean los cuentos de los tipos lenguas largas.

A los apanicados los lee uno en redes, en medios electrónicos, tratando de que la gente indignada hasta la madre no los voltee a ver a ellos y mucho menos les cobre políticamente la negligencia cómplice de haber dejado a Carlos Manzo sin la ayuda que solicitó. No, no era la de los 14 guardias que le pusieron. La petición de auxilio que lanzaba se refería a combatir al narco en Uruapan y en Michoacán todo.

Quedaron en evidencia, políticamente encuerados, asustados y alborotados, cómplices por omisión del asesinato de un alcalde ejemplar al que dejaron a la deriva. Por eso nos piden voltear a otro lado, buscar otros irresponsables, no a ellos, no a la chairiza de medio pelo para arriba. No, por favor, con nosotros no se metan, lloriquean.

Entiéndanlo, por su bien desde ahora, se les está acabando lo que nunca debieron empezar. La que se les viene encima.

MAR DE FONDO

** ¡Aguas con pedir revocación de mandato! Dejen que la señora se ahogue sola. De lo contrario, desde la perversidad de La Chingada, va a regresar el macuspano a vivir en el Palacio Nacional y a continuar la porquería de gobierno que ejerció.

** Días atrás, una de esas legisladoras cuatroteístas en vacaciones permanentes, escribió que para combatir al narco había que involucrar a los ayuntamientos, de otro modo no se podía. Y ahora sucedió lo de Uruapan y ahí anda de encubridora de los de arriba a quienes les debe la curul.

** Lo que ocurrió ayer en Guasave es la receta contra el crimen organizado. Los facinerosos atacaron a las fuerzas armadas y recibieron respuesta: 13 bandidos murieron. Ese es el camino después del crimen de Uruapan.