Armando Martínez de la Rosa
La visa
No es la cancelación de la visa la causa del terror de Andrés Manuel Andy López Beltrán, sino el futuro próximo. Y con precisión, el aviso del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau: “¿Te gustó el show? Rellena el bote de palomitas, porque lo que viene te va a encantar”.
Supongo que Andy, la presidenta Sheimbaum, los veintitantos gobernadores de Morena, los diputados y senadores de ese partido, esto es, la alta burocracia “transformadora” sabe que la decisión de negarle, cancelarle o concederle el visado -popularmente, la visa- a un extranjero es facultad incuestionable del país emisor del permiso para ingresar a su territorio. Es un acto de soberanía.
La carta de Andy a Trump fue sólo el llamado a la defensa del rebaño. Y el rebaño acudió y berreó, porque si está en peligro una oveja, lo está el conjunto pleno, el pastor incluido.
Reaccionaron al más viejo estilo de la propaganda política del siglo 19, el “manifiesto” por delante, los abajofirmantes manifestaron disciplina, lealtad, obediencia incondicional, se revolvieron las signaturas de buenos y malos para colocar el primer escudo de defensa, más o menos equivalente a emparejar la puerta cuando comandos van a asaltar tu casa, así de útil fue el conglomerado de gobernadores. Infiero que Washington todavía está temblando del miedo pánico que le causó la defensa de “la soberanía”.
Como Andy, su padre, la presidenta, los gobernadores, los senadores y los diputados saben que la cancelación de la visa es sólo una señal de lo que viene. La “perversa canallada” fue elaborada -según Andy– por Marco Rubio y Christopher Landau, a quienes llamó «halcones de la extrema derecha estadounidense» y «promotores del intervencionismo» que mantienen una postura hostil contra México.
Ahora resulta que el Andy es México. Que su visa cancelada es una agresión a la patria, un ataque a la soberanía nacional, una injuria al país. La realidad, necia como es, dice que salvo a unos políticos oficialistas asustados y un montoncito de correveidiles del bienestar, al resto de los 130 millones de mexicanos la visa de Andy les vale madre. Y si luego vienen por él, que se defienda legalmente, si puede.
Lo que a millones de mexicanos les interesa es que se aplique la justicia si el Andy se juntó con malandros para hacer negocios. Si no, ya saldrá libre. Ironías de la política.
Por ahora, el junior está en serio riesgo de pagar las consecuencias del gobierno de su padre, que se resumió en el ideario, programa, proclama de a los de la maña darles abrazos, no balazos.
