** Bryanda Martínez, en su conferencia, contextualizó la obra de Paulo Freire, autor de “Pedagogía del oprimido” y “La educación como práctica de la libertad”, destacando su propuesta de una educación crítica, dialógica y no neutral.
Durante la apertura del Programa de Transferencia de conocimientos Red Global MX, Capítulo España y la Universidad de Colima, se impartió la conferencia “El poder de la educación”, por Bryanda Martínez Levario, presidenta y fundadora de la Asociación de Mexicanas en Mallorca, España, a través de Zoom y Facebook Live.
La Asociación de Mexicanas en Mallorca es una red comunitaria de mujeres mexicanas que busca apoyarse mutuamente, fortalecer su identidad cultural y fomentar la convivencia intercultural entre México y la sociedad europea donde están radicadas.
Al dar la bienvenida, Martín Gerardo Vargas Elizondo, director de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Colima, dijo que la conferencia inaugural, “El poder de la educación”, resulta “pertinente para motivar al estudiantado que se forma como futuro agente de cambio”, enfatizando que la docencia “es una herramienta de transformación social y política”, en sintonía con el pensamiento de Paulo Freire.
La ponente, Bryanda Martínez Levario, originaria de Ojinaga, Chihuahua, compartió su semblanza marcada por la migración, la desigualdad y la violencia en la frontera norte del país. Hija de una familia de recursos limitados, relató cómo maestras de educación pública transformaron su visión de futuro al inspirarla a imaginar la universidad como una posibilidad real. En un contexto atravesado por el impacto del Tratado de Libre Comercio y la violencia derivada del narcotráfico, destacó el papel del profesorado como referente y guía.
Bryanda Martínez, en su conferencia, contextualizó la obra de Paulo Freire, autor de “Pedagogía del oprimido” y “La educación como práctica de la libertad”, destacando su propuesta de una educación crítica, dialógica y no neutral. Explicó que, para Freire, alfabetizar no significaba únicamente enseñar a leer y escribir, sino ofrecer herramientas para interpretar y transformar la realidad.
Enfatizó que la educación no puede limitarse a la transmisión de contenidos —modelo que Freire denominó “educación bancaria”—, sino que debe convertirse en un proceso de conciencia y praxis, donde docentes y estudiantes aprendan en reciprocidad.
Recordó la frase emblemática del pedagogo brasileño: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.
Finalmente, destacó que la labor docente trasciende el aula, que se educa también con el ejemplo, la participación comunitaria y el compromiso social. Reiteró que la educación pública representa para muchas personas “la única vía de movilidad y transformación”, por lo que “fortalecerla es una responsabilidad colectiva”.
