Armando Martínez de la Rosa

** La muerte de Nacho Coronel, en 2010, le abrió el camino del narcopoder a Nemesio Oseguera Cervantes, hasta ayer líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. ** Era el más buscado por Estados Unidos.

Su destino estaba marcado a sangre y fuego, sólo faltaba la fecha de cumplimiento de la fatalidad. Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, nació al narcopoder en un parto doloroso: la muerte del capo Nacho Coronel en 2010 a manos de marinos, en Zapopan. Coronel era jefe de plaza del Cártel de Sinaloa en Jalisco y Colima, entre otros estados del occidente.

Su asesinato abrió la disputa por el control del negocio. Fue una guerra cruenta de 3 años que finalmente ganó el Mencho. Su enemigo coyuntural, el Flaco, líder de La Resistencia, terminó ejecutado en la cárcel de Puente Grande, Jalisco, tras ser capturado en Colima.

Desde entonces, el CJNG fue una gavilla independiente que acumuló poder rápidamente y le disputó el control del narcotráfico a Sinaloa, de donde había surgido Oseguera Cervantes.

Bajo el liderazgo del Mencho, el cártel se expandió de la región de Jalisco, Colima, Nayarit y parte de Michoacán a más de 20 estados y a varios países, incluidos algunos europeos. La clave estuvo en la producción de drogas sintéticas a partir del fentanilo. Fue el auge del negocio, pero también el sello del destino.

Declarado el CJNG organización terrorista extranjera por el gobierno de Donald Trump, el Mencho se convirtió en objetivo prioritario de Washington, en necesidad no sólo de justicia, sino política: que los republicanos mantengan el control del Congreso. Capturar, vivo o muerto a Oseguera Cervantes alimentará el prestigio político de Trump y los republicanos.

La respuesta del CJNG al asesinato de su líder contribuyó a agrandar el prestigio de Trump y los republicanos. La violencia y extensión de la reacción -incendios, muertos, narcobloqueos, etcétera- convirtieron al operativo de captura en noticia mundial de primer orden, y más en domingo, cuando la información importante suele disminuir en cantidad. La nota le dio la vuelta al mundo varias veces.

Para guardar las formas -tal acaso el requisito de la presidenta Sheinbaum-, la Defensa Nacional y Washington coincidieron en informar que en el operativo hubo asesoría estadounidense, que aportó información de espionaje, pero las acciones las coordinó el ejército mexicano y el personal de guerra es de Sedena. Todo eso a pesar de que desde hace años las autoridades sabían que Tapalpa, Jalisco, era una de las fortalezas de Oseguera Cervantes.

Como fuere, el Mencho es otro tributo, el más grande hasta ahora, del gobierno de Sheinbaum al de Trump. Ya la presión de la Casa Blanca era excesiva y estaba a punto de reventar las relaciones. Ofrenda inteligente, la entrega del cadáver le abona puntos al gobierno de Sheinbaum y la fortalece ante los embates tan sordos como perversos del expresidente López. La ruptura es clara y va ganando Claudia. Con todo y que López presume de ser un gran político -que no lo es-, se olvidó de una máxima elemental: Nunca te pelees con la cocinera.

Por lo demás, otro frente está abierto, el de la sucesión del Mencho. Y podría ser tan turbulento como sangriento. Y Colima es parte del botín.