** La presidenta se negó a asistir al estadio Azteca y al Akron a los juegos de México, pero estará hoy en la final a invitación de Trump.
La presidenta Claudia Sheinbaum, que se negó a ir al estadio Azteca y al Akron a ver los partidos de la selección nacional en el Mundial por temor a la rechifla, asistirá hoy a ver la final de la Copa del Mundo, en Nueva York.
No acude por voluntad propia, sino por invitación del presidente Donald Trump, que se siente dueño del Mundial y pareciera darle órdenes al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Cuando el Tri comenzó a ganar sus partidos y jugar bien, Sheinbaum y los políticos de toda tesitura se volvieron fanáticos de la selección nacional. O al menos, eso fingieron muchos para -según ellos- ganar popularidad. En tiempos de paz, no distinguen un balón de futbol de una pelota de tenis. Y después del partido peleado hasta el último segundo contra Inglaterra, Sheinbaum quiso recibirlos en su conferencia matutina, pero los jugadores se negaron. Querían unas bien ganadas vacaciones. Y si la presidenta no fue a verlos en el estadio, ¿por qué habrían de ir ellos con Sheinbaum? Le dieron corrión.
Y si el Tri no la atrajo, la voz de Trump es otra cosa. Y rápidamente aceptó la invitación. Ojalá él se acuerde de que la invitó, porque podría dejarla plantada. Recuérdese que Trump es mal educado y majadero.
[N. de la R. Anoche, versiones no confirmadas oficialmente indicaron que por mal tiempo la presidenta no viajaría, pues su vuelo comercial fue cancelado.]
