Armando Martínez de la Rosa
** Nos preparamos para otra forma de lucha, advierte la activista Yani Valencia, luego de que el gobierno federal tiene una Manifestación de Impacto Ambiental favorable a la obra. ** Destruirá el gobierno 222 hectáreas de manglares.
La ampliación del puerto de Manzanillo a la laguna de Cuyutlán es un ecocidio que destruirá 222 hectáreas de manglares a pesar de que el área es una zona de fundamental importancia ambiental, advirtió la activista y vocera del movimiento de defensa de la laguna de Cuyutlán, Yani Valencia Cruz.
En entrevista con Criterios Digital, Valencia Cruz denunció que la obra de ampliación del puerto de Manzanillo al vaso II de la laguna de Cuyutlán acabará con la actividad de 20 cooperativas de pescadores -principalmente camaroneros- y con 3 de salineros. La extracción de sal es una actividad desde tiempos antes de la llegada de los europeos al territorio que hoy es México, y en el caso de Colima los salineros datan de más de 100 años organizados en cooperativas.
Manzanillo II, como se ha denominado a la obra de ampliación del puerto, destruirá el hábitat de aves migratorias y residentes, fauna acuática y anfibia, además de la actividad productiva de la que viven unas 5 mil personas, dijo la activista, quien dirige Tierra Colima, su organización ambientalista, y ahora es vocera de salineros y pescadores para este movimiento.
Yani Valencia, pescadores y salineros se manifestaron en una visita -poco más de un mes hace- de la presidenta Claudia Sheinbaum para difundir su segundo informe de gobierno. Los gobiernistas intentaron tapar las expresiones interponiendo mantas entre el grupo y Sheinbaum, de modo que ésta no los ubicó del todo, pero aun así les llamó “prianistas” y dijo al público que “hagan de cuenta que no existen”. Entonces sobrevino la confusión, narra Valencia, con los gritos “¡fuera, fuera, fuera!” lanzados por ambas partes y que molestó a Sheinbaum, que no entendía qué sucedía exactamente.

[Foto tomada del muro de Facebook de Yani Valencia.]
El asunto se volvió de interés periodístico nacional, dijo la activista, pero la realidad es que con el enfoque tal, el gobierno logró sin proponérselo que las demandas de pescadores y salineros se difuminaran en ese acto.
Valencia volvió a encarar a Sheinbaum anteayer, cuando la presidenta vino a la inauguración del CRIT. La mandataria le expresó que la activista no la respeta. Valencia le reclamó a su vez que su gobierno pretende destruir 222 hectáreas de manglares, que traicionó su propia ideología y que es “una hipócrita”. Y “se lo dije dos veces”. No hubo diálogo posible.
LA LUCHA PASA A OTRO NIVEL
Con la Manifestación de Impacto Ambiental dada al gobierno federal por una oficina -la Semarnat- que es subordinada de la presidenta, ellos tienen ahora licencia para empezar las obras de ampliación.
La lucha ahora ha pasado a otro nivel y necesitamos la reorganización del movimiento de defensa de la laguna de Cuyutlán, indicó Valencia a Criterios Digital.
Eso implicará la defensa física del territorio que la ampliación del puerto afectaría. “Vamos a evitar el paso de las máquinas”, precisó la activista.
Expuso que el gobierno federal y el estatal se comportan igual o peor que los neoliberales a los que de palabra condenan. Han retomado los proyectos neoliberales, acusó, porque tienen intereses personales económicos en el puerto, en especial -aseguró la activista- la gobernadora Indira Vizcaíno Silva y la empresa transportista de su hermano, quien es presidente del Voluntariado del DIF estatal, señaló.
A Sheinbaum le interesa ampliar el puerto para obtener más ingresos por impuestos, “quiere dinero para financiar” su política neoliberal. Tales intereses amenazan destruir 222 hectáreas de manglares que junto con el cuerpo de agua lagunar son base de un ecosistema costero en que viven cientos de miles de ejemplares de fauna acuática y terrestre y sustenta el modo de ganarse la vida honestamente 5 mil personas.
