Armando Martínez de la Rosa
Retratos
En solidaridad con la reportera Francis Bravo.
¿Qué retrata mejor a Morena, la destapada historia de Liz Vilchis, la próspera carrera delictiva de Andy López o la conversión de un movimiento que se dijo para los pobres en un manto de protección al crimen organizado?
Se podría retratar con la vieja técnica del cubismo para abarcar sus múltiples rostros, su acción polivalente que lo mismo roba a Pemex y evade impuestos que se erige en defensa de la soberanía nacional que hace ya rato su jefe Andrés entregó al narco, del que es lamesuelas.
Si hubiese que optar por una sola cara, escogería la hipocresía de la Vilchis, que personifica a un tiempo también el cinismo de un régimen que le tiene pavor a la prensa.
Aquí, días atrás, Morena de Colima le impidió a la reportera Francis Bravo Chacón el acceso a una conferencia de prensa a que ese mismo partido había convocado sin advertir restricción alguna. El veto revela el miedo pánico que el gobierno que se dice de izquierda le tiene a la prensa a la que paradójicamente recurre para hacerse propaganda.
Morena y las otras izquierdas han sido pésimas para comunicar sus asuntos. Lo mismo ocurre a sus gobiernos. El método castrista de soltar horas y horas de rollos, imitado por las “mañaneras” de López y Sheinbaum, no funciona hoy como no funcionó en los tiempos buenos de la dictadura cubana.
Por eso, precisamente por eso, López inventó -con ayuda de sus pésimos “asesores”- la farsa de “quien es quien en las mentiras”. Ahí colocó a la Vilchis, de la que el propio macuspano dijo que no sabía leer (él tampoco). Trataba de desacreditar a los críticos del régimen y se le volvieron más grandes.
Ahora, nos enteramos del historial de la Vilchis, de su pasado lejano y el mediato y de su presente en riña con otras morenistas que hablaron burradas de los hombres mayores y hubieron de ofrecer disculpas, igual que la llamada coloquialmente “vilchismosa”. Esta señora personifica todas las falsedades, dobles discursos e hipocresías de un régimen neoliberal que se dice de izquierda y sueña con imponer una dictadura.
¿De qué arrabales del intelecto saca Morena a sus comunicadores, de qué antros de mala muerte? Van a perder la batalla y la guerra. No tienen salida. Sus agresiones a la prensa autónoma seguirán teniendo las respuestas que merecen. Sus amigos narcos deberán ser perseguidos y atrapados, incluidos los narcopolíticos, porque Estados Unidos se los ordena al ver la omisión gubernamental en México.
