Armando Martínez de la Rosa

De la estupidez política

Los diputados federales de Morena, PT y Verde incurrieron en una enorme estupidez política ayer al prohibir a ciudadanos mexicanos ser candidatos a puestos de elección popular si tienen doble nacionalidad.

Según ellos, un gobernante con doble nacionalidad atenta contra la soberanía nacional. Ellos, que llevaron a la presidencia a un tipo que ante Donald Trump se achicaba hasta hundirse en la silla mientras escuchaba el discurso del republicano. Y que desciende de un inmigrante español. Ese mismo cuya esposa tramitó la doble nacionalidad en España.

Son esos mismos hipócritas que dicen defender la soberanía nacional mientras permiten que las bandas del crimen organizado controlen amplias porciones del territorio nacional donde los bandidos son gobierno de hecho o tienen sus monos gobernando. Son los mismos que defienden a bandoleros como Rocha Moya que, muy mexicano y todo, abrió la puerta a las fuertes presiones del gobierno de Estados Unidos al de México, que es de su partido.

Soberanistas que ocultan hasta donde pueden la injerencia de Estados Unidos en el combate a criminales porque ellos, los ultranacionalistas de dientes para afuera, no los atacan por sí mismos y se quedarían de brazos cruzados -abrazos, no balazos- si Washington no los trajera de la gamarra.

Ultranacionalistas de saliva que se desgarran las vestiduras porque atraparon a bandidos populistas como Nicolás Maduro y les tienden la alfombra a frustrados aspirantes a tiranuelos como Gustavo Petro, y andan metiéndose en elecciones de otros países donde la injerencia externa parece no ser asunto importante.

Ellos, los ultranacionalistas que por su incapacidad para administrar los bienes púbicos destrozan empresas del Estado y subvencionan obras inútiles con dinero público, dinero del país, no de ellos, por supuesto.

Son los mismos hipócritas que respaldaban a un presidente, el suyo, que condenaba a quienes estudiaron en universidades extranjeras y luego eligió de sucesora a una que cursó un posgrado en la Universidad de California en Berkeley, que a su vez canceló con una huelga patito las posibilidades de estudio en la UNAM durante un año. Más que incongruencia, la suya es hipocresía, estupidez legislativa, ultranacionalismo de los dientes para afuera, mientras han entregado la soberanía del país al narco.