Polémica de tontos

En una muestra más del desastroso presidencialismo mexicano, Claudia Sheinbaum obligó a las autoridades educativas federales y estatales a meter reversa a la decisión que por unanimidad habían tomado la semana pasada, adelantar el fin del ciclo al 5 de junio. El calendario oficial establece el último día de clases el15 de julio.

Sheinbaum argumentó que el sistema educativo debía tener más días y horas de clases, las 185 jornadas establecidas.

Cuando el mundo era más racional que ahora, las vacaciones escolares eran largas, de casi 3 meses, en el verano caluroso, lluvioso torrencial, que todo mundo disfrutaba y padecía a un tiempo. Un México mayoritariamente rural obligaba al receso de verano, pues muchos niños y jóvenes participaban de las labores agrícolas en ese periodo. En las ciudades, leves, pequeñas, casi etéreas, los escolapios liberados de la esclavitud escolar gozaban cuanto podían de una libertad amplia y feliz.

México cambió de rural a urbano y muchas desgracias sobrevinieron por eso. La reforma agraria de los revolucionarios fue un fracaso rotundo y luego tuvieron que -ellos también- meter reversa y dejar de regalar tierras que no eran suyas, en un reparto agrario corrupto, engañoso y con frecuencia usado como arma política contra enemigos.

A la SEP no siempre llegaron secretarios adecuados. Vinieron los demagogos y aumentaron los días de clases con el argumento un tanto idiota de que más es mejor y mucho es garantía de calidad. Eso es falso hasta en el razonamiento lógico formal, ya no digamos en el dialéctico o en la lógica matemática. Dicho de otro modo, echaron a perder el sistema educativo.

Hoy, dos sintomáticos males revelan la profundidad del daño. En los escolares es aterradoramente deficiente la comprensión del idioma español y de las matemáticas, equiparables a las de países del cuarto mundo. La pobreza de la instrucción escolar, su bajísima calidad, ha socavado por varias décadas, incluida la de los sedicentes gobiernos “transformadores”, al país y condenado a varias generaciones a la incapacidad de razonamiento, ergo, son y serán más fácilmente manipulables por políticos tan perversos como amorales.

A mí no me vengan con que más días de clases es mejor. Ni que adelantar el fin del ciclo escolar por el Mundial y el calor es elogiable. Es una polémica de tontos y cínicos. Lo importante es que la educación pública de primaria y secundaria va de mal en peor y no se ve quién vaya a remediarla, al menos no los demagogos de hoy, tan transformadorcitos ellos. Ternuritas.