Armando Martínez de la Rosa

Los impresentables

Dejó de ser excepción para convertirse en regla de morenistas. La corrupción les brota por las mangas de la camisa, los pantalones, los zapatos como zombis saliendo del pantano en una película de terror barata.

“Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan, mi plumaje es de esos”, escribió Manuel Gutiérrez Najera en su célebre poema, versos esos que parodió el socarrón Carlos Monsiváis así: “Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan, mi pantano es de esos”.

La lista de impresentables morenistas y sus cómplices en empeñosas tareas de corrupción es tan larga que ya se mide como las lluvias en los ciclones, acumuladas. La más reciente de esa nómina es Guadalupe Taddei Zavala, presidenta del INE, que ha otorgado contratos de servicios al organismo electoral a sus amigos socios por más de 600 millones de pesos. Sonorenses como ella, los primeros contratos fueron otorgados cuando Taddei presidía el Instituto Electoral de Sonora, de donde saltó al INE con la bendición de Andrés López.

Ya Taddei es insostenible. La Auditoría Superior de la Federación le ha encontrado múltiples irregularidades, desvío de dinero y conflictos de interés en su gestión. La presidenta Claudia Sheinbaum la sentenció ayer en su conferencia matutina al decir que no debe haber ni un indicio de corrupción en el organismo electoral. Citada a Gobernación, la sonorense seguramente escuchará que tienen mucho material para condenarla si no renuncia. Renunciará a cambio de impunidad y en el mejor de los casos irán a la cárcel sus socios. Es el estilo de la casa, los chivos expiatorios.

De paso, Sheinbaum tumba un alfil obradorista y colocará en la presidencia del INE a un incondicional suyo, precisamente en días que el macuspano anunciaba que se meterá a las campañas electorales de 2027 sin que la presidenta se lo haya solicitado y en un claro “hazte a un lado” a la presidenta que manca no está.

La puntilla se exhibió anoche. Carlos Loret de Mola publicó en Latinus un video en que el contratista favorito de la aún presidenta del INE recibe a un hijo de Taddei en una lujosa suite de uno de los hoteles más caros del mundo, Le Meurice, y tras mostrarle al joven desde una ventana la Torre Eiffel, el museo del Louvre y otros icónicos símbolos de la capital francesa, le dice con exultante cinismo y ridícula inmoralidad: “París a tus pies, muchachito”.

Por noche, la suite cobra 200 mil pesos mexicanos, aproximadamente 10 mil euros. ¿Quién los paga? El contratista, con dinero de los contribuyentes mexicanos, claro, no de su podrido bolsillo. Taddei, una impresentable más de Morena, donde se pregona honestidad, austeridad y superioridad moral. ¡Ajá!