Armando Martínez de la Rosa

** Generó más polémica el espectáculo del medio tiempo a cargo de Bad Bunny que el juego.

Los halcones marinos de Seattle ganaron el Supertazón en un juego que tuvo en el último cuarto una cierta dosis de emoción tras los 3 primeros faltos de brillo deportivo, con las defensas destrozando la esencia del juego (igual que en el soccer de alto rendimiento).

Resulta comprensible, entonces, que la atención la haya acaparado un músico de tantos, Bad Bunny, un cantante portorriqueño de rap y esperpentos similares. Y cantó en español, de modo que incomodó a muchos gringos. Bueno, Bunny también es gringo porque los portorriqueños son ciudadanos de Estados Unidos por la Ley Jones de 1917.

Ganó Seattle, sí, ¿y a quién le importa el Superbowl? Al menos más que el esperpento Bunny.

Decía que el partido dio poco, muy poco. Las 3 primeras anotaciones, todas de los seahawks, sumaron 9 puntos, esto es, 3 goles de campo. Con 9 a 0, inusual en un juego de campeonato de la liga, se fueron a los vestidores y de los camerinos emergió el cantante.

El tercer cuarto volvió a ser el estira y afloja de las defensas, la ineficiencia de los ofensivos y el miedo pánico a perder. Tal el desequilibrio que la pizarra se puso 19 a 0.

Cuando por fin los patriotas despertaron, marcaron el primer touchdown y levantaron las esperanzas de sus seguidores. Hay noches que hacen destino, y eso valió para los neoingleses. Despertaron y en un momento volvieron al sueño. Anoche, los de Nueva Inglaterra podrían haber sido cualquier cosa, menos campeones.

Cerca del final, se acercaron, 12 puntos los separaban de los halcones marinos. Jugaron por aire y los interceptaron por segunda vez en el juego, intentaron un doble punto extra, pero hay destinos indelebles como el escrito anoche para los patriotas. El marcador final fue de 29 a 13, significó el segundo trofeo Lombardi para los halcones y la sexta derrota en el partido final para los de Nueva Inglaterra, que así se empara con 6 victorias, cifra nada desdeñable.

Con juego malo y el tal Bunny cantando -es un decir- en español, con Trump diciendo que aquello fue horrible y otras patrañas que suele proferir, ¿cómo no iba el show de medio tiempo a acaparar la atención?

Es la señal de nuestro tiempo, el declive de los deportes en tanto juego y recreación y su desnaturalización por convertirse en mero negocio y nada más que negocio, como el Mundial que ya viene, las ligas y sus alrededores en el mundo entero.

¡Qué le vamos a hacer! Este tiempo nos toco vivir, este tiempo en que el medio tiempo es más importante que el partido completo.

Las últimas y nos vamos:

1.- ¿Por qué Trump no asistió al juego? Su ego no soportaría una rechifla más. 2.- En 2027, el Superbowl deberá anunciar el show del medio tiempo con futbol americano antes y después del halftime.