Armando Martínez de la Rosa
** En celebraciones de aficionados y otras que atañen a participantes en la Copa del Mundo.
Cuando Holanda marcó el gol de ventaja contra Marruecos, en Monterrey, Cody Gakpo miró al cielo y lloró. Pensaba en su hijo que murió días antes, en pleno Mundial, cuando su nacimiento estaba previsto para octubre próximo.
El destino deportivo volvió a encarnizarse con Gakpo. Su equipo quedó eliminado en ese partido. El futbolista hoy del Liverpool de Inglaterra volvió a llorar, ahora de bruces sobre el pasto de la cancha, como si sacara la tensión y el sufrimiento por el hijo perdido. Cody ha regresado a su país a vivir el luto junto con su esposa, la modelo Noa van der Bij.
La muerte tiene permiso en el Mundial de Norteamérica. La madrugada del martes, en Paseo de la Reforma, los festejos de los aficionados mexicanos dejaron 4 personas fallecidas. Según el gobierno de la Ciudad de México, 3 murieron “por asfixia”, pero no hay explicaciones de qué causó la asfixia. Una mujer fue encontrada sin vida en la Zona Rosa, anexa al Paseo de la Reforma. Tampoco hay información de qué causó su muerte.

[De Darynkayna Mar.]
Como si alguien le hiciera caso, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, pidió a los aficionados festejar “con responsabilidad”. Habló por hablar, sin inteligencia, sin tacto, sólo por abrir la boca.
El francés Sébastien Desabre, director técnico de República del Congo, hablaba ayer en la conferencia de prensa posterior al partido que su equipo perdió ante Inglaterra, cuando le informaron que su padre había muerto. Desabre cortó de inmediato la conferencia y se marchó.
En Yautepec, Morelos, la noche del martes que México jugaba contra Ecuador, varios sicarios dispararon contra aficionados que veían por transmisión pública el partido. 3 personas murieron y 9 resultaron heridas.
Al parecer, se trató de un atentado contra Sandra Fernández Gómez, candidata de Morena a la alcaldía de Yautepec y patrocinadora de la transmisión pública del juego, quien resultó gravemente herida en el ataque.

La noche del 24 de junio, cuando México derrotó a Chekia, en una celebración en San José del Cabo, Baja California Sur, un conductor ebrio embistió con su carro a la multitud e hirió a 17.
Los aficionados habían sacudido el auto y el chofer aceleró para embestirlos. Luego, lo bajaron del auto y lo golpearon sin misericordia. Fue hospitalizado con fractura de cráneo y daño en órganos internos. Murió en el nosocomio. Se llamaba Roberto Arellano Acevedo. 4 de los atropellados aún están hospitalizados. No hubo detenidos, pero el gobierno dice que investiga.
Otro conductor briago atropelló la madrugada de ayer a un grupo de aficionados que festejaban el triunfo de México ante Ecuador, en Zempoala, estado de Hidalgo. Hasta el momento, no se reportan fallecidos, sólo varios heridos. El automovilista fue detenido.
