Armando Martínez Orozco

Tiembla la tierra si tu voz se enciende

si el terruño donde naciste

es hoy otro hecho del peso de los ayeres.

Gime cada hombre con tu dolor pero

con tu victoria hay pocos quienes saludan

y no sabe hacerse esta tierra

otra paz sino en su propia derrota perenne.

Sobre todas las cosas

no hay quien pueda asirse a la mano del Señor

y decir no sin causa no sin pena no sin rubor:

“he aquí el dolor que yo siento”.

Cómo no haberse hecho hombre sino en la carne del Verbo.

Es fácil, es sencillo, para quien conoce

cada rincón del mundo, de su hálito de esperanza

sobre cada clamor de venganza, pero hay

las gélidas aguas de quien viene a posarse:

“He aquí mi sentencia. Amor con amor recibirás”.

[Colima, 11 de marzo de 2026]