** Lo prende el toro al entrar a matar y lo sacude en el aire entre los pitones. ** La segunda gran figura corneado esta semana en la Maestranza. ** Morante de la Puebla se recupera.
Otro grande fue prendido en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el segundo en la Feria de Abril. Andrés Roca Rey fue empitonado ayer y sacudido en el aire por un toro difícil, más para fajarse que para faenarlo, de cambiante embestida, presto a cornearlo y lo consiguió en el momento final del encuentro.
El peruano le había brindado la muerte del toro a Julián López, el Juli, que se encontraba en segunda fila de los tendidos de la Maestranza. Herido y todo, Roca Rey abrió la Puerta del Príncipe con las 2 orejas que le concedió el juez cuando ya se encontraba en cirugía en la enfermería de la plaza.
Roca Rey es la segunda gran figura corneado en la Maestranza esta semana, pues el lunes José Antonio Morante de la Puebla fue empitonado por un toro que le causó muy graves heridas en el ano y el intestino, de las que convalece.
El peruano sufrió ayer cornadas con 2 trayectorias de 35 centímetros en total, en el muslo derecho. Fue una “herida en la cara interna, tercio superior, del muslo derecho, que presenta una trayectoria total de 35 centímetros, con una descendente de 20 y una ascendente de 15, que produce una extensa rotura de músculos vasto interno y sartoruis, disecando y contundiendo en prácticamente toda su extensión el paquete vásculo-nervioso femoral superficial, sin producir lesión vascular”, reportó la enfermería de la plaza, donde fue operado durante una hora.
Y agrega el parte médico: se le aplicó “exploración y lavado de la herida, a una hemostasia de ramas vasculares femorales y musculares, aplicando hemostáticos, con drenaje aspirativo de ambas trayectorias y aproximación de planos músculo aponeouróticos y piel”.
Tras la cirugía, Roca Rey fue remitido con diagnóstico de gravedad a la Clínica Viamed de Sevilla.
Así lo narra Cultoro: “Levantó talones, se perfiló con el toro y sobrevino el percance. El toro se lo echó a los lomos y, ya en el aire, se ensañó con el limeño, infiriéndole derrotes, alcanzando varios de ellos a un espada que tuvo que pasar a la enfermería. Animal que estuvo como loco por cazarlo, algo que consiguió en el momento clave de la faena. Con el torero en la enfermería, la plaza se llenó de pañuelos, siendo premiada su labor con dos orejas que su cuadrilla llevó hasta la misma enfermería”.
Por otra parte, José Antonio Morante de la Puebla se recupera de la muy grave corneada sufrida en la misma plaza el lunes, en la Feria de Abril.
