Rogelio Guedea

La Universidad de Colima y su vinculación social

Ya lo he dicho en otras ocasiones: siempre celebraré que nuestra máxima casa de estudios (el conocimiento que en ella se genera) salga a la calle y se vincule con los diferentes sectores sociales para resolver o ayudar a resolver sus problemáticas.

El acierto del rector Christian Torres Ortiz en este sentido es indiscutible, pues desde el inicio de su gestión se propuso precisamente hacer de nuestra institución educativa un instrumento de cambio más allá de las propias aulas o los centros de investigación, porque en estricto sentido de nada sirve el conocimiento si no se aplica, si no nos resuelve nuestros problemas cotidianos.

Digo lo anterior, porque además de los convenios de colaboración que tiene la Universidad de Colima con el gobierno del Estado, con quien ha establecido una importante sinergia desde el inicio de la administración indirista, y del convenio general que tiene con los diez municipios, logro no menos plausible, hace unos días firmó un convenio con dos cámaras importantes de nuestra entidad, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), reunión en la cual estuvieron presentes los presidentes de las mismas, Edgar René Cruz Benavides y Juan José Meza Núñez, respectivamente, ante la misma presencia del rector Torres Ortiz, quien fue enfático en la trascendencia de este convenio de colaboración y en la real necesidad de vincularse todavía más allá del servicio social o la práctica profesional y llegar a ámbitos como “la capacitación y la profesionalización”, y así quitarle el cariz puramente protocolario que suele permear este tipo de convenios.

Por eso, el rector Torres Ortiz los invitó a reunirse de nuevo a fin de año para confirmar que las expectativas propuestas se hayan cumplido. Insisto: la idea de que nuestra máxima casa de estudios se abra a la sociedad y llegue a todos aquellos ámbitos en donde se requiera su presencia, es algo tan importante que no merece pasar desapercibido y, por el contrario, ser del conocimiento pleno de la población colimense, para quien -y esto lo sabe muy bien el rector Torres Ortiz- la Universidad de Colima trabaja.