** En el VII Foro Nacional de Psicología Social en la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima se abordaron las diversas formas de violencia.

En el VII Foro Nacional de Psicología Social en la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima, se llevó a cabo la mesa de trabajo “Aproximaciones psicosociales a escenarios de violencia”, donde se presentaron 3 ponencias centradas en la comprensión y prevención de la violencia y sus múltiples dimensiones, desde la psicología y el análisis social.

La actividad se inició con la participación de César Augusto García Avitia, profesor- investigador de la Facultad de Psicología de la UdeC, con la ponencia “Identidad, decisiones y contextos: reflexiones desde la psicología moral sobre posibilidades de prevenir la violencia”.

El investigador señaló que la violencia “es un problema complejo que requiere enfoques interdisciplinarios, donde la identidad moral juega un papel fundamental en la toma de decisiones éticas”.

Explicó que la identidad moral -entendida como la integración de valores como la honestidad, la responsabilidad y el propio concepto de justicia-, influye directamente en la conducta de las personas. Dijo que una identidad moral sólida se asocia con comportamientos prosociales, mayor empatía y compromiso social, mientras que una identidad fragmentada puede propiciar conductas violentas.

También abordó los procesos de toma de decisiones éticas, “los cuales combinan tanto intuiciones inmediatas como razonamientos deliberados”. Subrayó la importancia de reconocer cómo factores individuales y contextuales influyen en las acciones humanas.

Señaló el papel de los contextos sociales en la conducta ética, al decir que éstos “pueden facilitar o limitar la expresión de valores morales”. Factores como la desigualdad, la exclusión y la normalización de la violencia, “inciden directamente en la reproducción de conductas antisociales”.

Planteó que la prevención de la violencia no debe centrarse únicamente en el individuo, sino que requiere intervenciones a nivel grupal, institucional y social, orientadas a fortalecer la cultura de paz, la empatía y la responsabilidad ética.

Posteriormente, Ximena Zacarías Salinas habló de “Espacios públicos en tiempos de violencia social”, resultado de un trabajo colaborativo con la doctora Elis Monroy Velasco, de la Universidad Autónoma de Coahuila. 

Explicó que los espacios públicos “son fundamentales como lugares de encuentro, interacción e integración social, además de constituir escenarios donde se construyen identidades colectivas y la memoria histórica”. 

Señaló que el uso y apropiación de estos espacios está directamente relacionado con su calidad, “la cual puede medirse a partir de la intensidad de las relaciones sociales que ahí se desarrollan”. Asimismo, dijo que “el acceso y disfrute del espacio público forma parte de los derechos humanos, al estar vinculado con la libertad, la movilidad y la dignidad”.

Indicó que “la violencia social ha impactado significativamente en estos entornos, modificando sus usos, limitando la convivencia y debilitando el tejido social”. En este sentido, manifestó que, la percepción de inseguridad reduce el acceso a parques y plazas, particularmente a sectores vulnerables como infancias, personas adultas mayores y adolescentes. 

Por último, expuso la necesidad de reivindicar los espacios públicos como lugares de encuentro, promover la diversidad y fortalecer las experiencias intergeneracionales. 

Nancy Elizabeth Molina Rodríguez, directora de la Facultad de Psicología presentó la ponencia “Perspectiva de atención psicosocial a la violencia de género en las instituciones de educación superior”, en la que abordó los avances, retos y pendientes en la incorporación de la perspectiva de género en la Universidad de Colima.

Destacó que la atención a la violencia de género “implica reconocer su carácter interseccional, al estar vinculada con factores como la clase social, la raza, la orientación sexual y la edad, así como con otras formas de violencia presentes en los ámbitos escolares, laborales y social”.

La interseccionalidad es un enfoque que ayuda a entender cómo distintas dimensiones de la identidad de una persona -como el género, la clase social, la raza, la orientación sexual, la edad o la discapacidad- se cruzan y combinan, generando experiencias específicas de privilegio o de desigualdad.

Molina Rodríguez señaló que, históricamente, la atención institucional a estas problemáticas carecía de sistematización, lo que derivaba en respuestas limitadas. No obstante, subrayó que el movimiento estudiantil feminista, particularmente a partir de 2019, fue un parteaguas que impulsó el fortalecimiento del protocolo para la atención del acoso y hostigamiento sexual en la universidad.

Sin embargo, advirtió que persisten retos importantes, como la integración de la perspectiva de género en los planes de estudio y la atnción a grupos vulnerables. Asimismo, comentó la necesidad de “evitar que estos enfoques se diluyan en discursos generales, sin atender de manera específica las problemáticas de género”. Como propuesta, planteó la implementación de estrategias interdisciplinarias que integran la psicología, la pedagogía y el arte, así como la participación de la comunidad universitaria “para prevenir y atender las violencias desde una visión colectiva”.