** Este nuevo modelo no sólo modifica las instituciones y redefine la vida sindical en cuanto a su democratización y la transparencia en la rendición de cuentas, sino que transforma radicalmente la forma en que los abogados deben ejercer su profesión.
Durante su visita a la Universidad de Colima, el Mtro. Juan Carlos Arredondo Hernández, rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), habló de un tema que le apasiona: el derecho laboral. En el auditorio de la Facultad de Derecho, dictó ayer la conferencia “Retos de los abogados y postulantes en el nuevo sistema de justicia laboral mexicano”.
Lo escucharon estudiantes de Derecho, docentes y funcionarios que acompañaron al rector de la Universidad de Colima, Dr. Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño. Antes de entrar de lleno al tema, el Mtro Arredondo dijo que la historia de la UAA y la UdeC “ha sido larga y desinteresada”. Ambas casas de estudio, dijo, “forman hombres y mujeres de bien” y con capacidades para tener éxito en la vida.
Él es abogado litigante y expuso que a lo largo de su trayectoria profesional ha conocido abogados incapaces de presentar una demanda sólida, personas que aprovechando la legislación laboral de 1970, de 1980 y de 2012, procuraban litigar por años sin llegar a una conciliación que beneficiara a las partes involucradas. “Les han dicho que hay pocas oportunidades laborales en Derecho. No es cierto. No hay en el mercado suficientes abogados buenos”. Por eso le interesa formarlos cada vez mejor.
Juan Carlos Arredondo es egresado de la Licenciatura en Derecho por la UAA y posee el grado de Maestro en Derecho con especialización en materia laboral. Desde 1992 se desempeñó como catedrático investigador en la UAA, impartiendo materias como Derecho Privado y Social. Ha fungido como jefe del Departamento de la Carrera de Derecho y encargado interino de la Oficina del Defensor de los Derechos Universitarios en la UAA. En el sector privado, trabaja como abogado corporativo en materia laboral y dirige un despacho legal propio en Aguascalientes.
El rector Christian Torres Ortiz Zermeño le dio la bienvenida. Dijo que debido a que la Feria del Libro Altexto estaba entrando en un momento de mayor crecimiento, podía ya tener una institución invitada, que en este caso fue la UAA, una universidad, agregó, que presenta similitudes con la de Colima. Jessica Romero Michel, la directora de la Facultad de Derecho, leyó los datos biográficos del invitado.
Juan Carlos Arredondo recordó que el derecho laboral es joven, comparado con la larga herencia del derecho romano y europeo. Apenas tiene dos siglos. Dijo que en México, el Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se reglamentó por primera vez en 1931. Este artículo regula los derechos laborales y de previsión social. Está dividido en apartados A (trabajadores en general) y B (servidores públicos).
La del 31, dijo, fue una reglamentación incompleta, lo mismo que la de 1970 y la de 1980. La de 1980 fue mejor porque involucraba ya a los patrones, dijo, pero aún no lograba compensar las desigualdades sociales (citó a Héctor Fix-Zamudio, destacado jurista mexicano). En cuanto a la reforma del 2012, opinó que era muy mala, que la hicieron en los tiempos de los presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox para proteger a los empresarios. Era una reforma que permitía muchas simulaciones, dijo.
Entonces llegó la reforma de 2019. Esta reforma, la más reciente, parte de la idea de que los abogados “somos solucionadores de conflictos” y no tienen por qué estar litigando durante años sin llegar a una conciliación.
La reforma de 2019 -dijo- “representa el cambio más profundo en la materia en los últimos cien años. Este nuevo modelo no sólo modifica las instituciones y redefine la vida sindical en cuanto a su democratización y la transparencia en la rendición de cuentas, sino que transforma radicalmente la forma en que los abogados deben ejercer su profesión”.
Con este Nuevo Sistema de Justicia Laboral (NSJL), separado del poder ejecutivo, dijo que es posible lograr una conciliación en lo local y federal. Considera tres vertientes: la Conciliación, el Derecho colectivo, transparencia y rendición de cuentas y por último la Jurisdiccional. Gracias a este nuevo sistema, compartió, en Aguascalientes es del 80 por ciento la tasa de negociación de conflictos.
“La conciliación obligatoria ha tenido grandes beneficios”, agregó. Ahora, por ley, las demandas no pueden durar más de año y medio”, no como antes, cuando un conflicto podía durar años. Actualmente, explicó, hay más protección para los trabajadores. Existen incluso instancias gratuitas que asesoran a las y los trabajadores.
Le gusta que, gracias a esta nueva reforma, ya no habrá abogados que vayan mal preparados a una audiencia. “Se acabaron los improvisados. Tienes que preparar tu caso, argumentar, ser creativo. Fue una buena reforma en este sentido”. Además, “el principio de inmediación obliga a que el juez esté presente en todas las audiencias”.
Los abogados deben cambiar su mentalidad. “Deben transitar de un perfil puramente adversarial a uno de negociador y mediador. Deben saber cuándo ceder y cómo construir acuerdos sólidos”. Ahora, sentenció, “quien inicia la negociación puede tomar la decisión y no dejar que alguien, un juez electo por votación popular decida”.
El nuevo derecho colectivo, explicó, incluye nuevos procedimientos, entre ellos el del dominio de figuras legales como la representatividad, la legitimación de contratos colectivos de trabajo y el voto libre, directo y secreto. Ahora se pueden usar ya las nuevas tecnologías y hasta los juicios virtuales.
La idea de fondo, dijo por último, es “limpiar el sistema de ‘mafias laborales’ y prácticas desleales”. Que las y los abogados no inflen las cifras ni los casos, ya que “los jueces tienen facultades para sancionar a abogados que actúen de mala fe, presenten testigos falsos o intenten engañar al tribunal”.
Al final, recibió una constancia de participación de manos de Joel Nino Jr., secretario general de la Universidad de Colima.
