** Blue Jays dejó ir la oportunidad a un out de ganar el séptimo juego.

Con un home run solitario de Will Smith en la undécima entrada, Dodgers de Los Ángeles tomaron ventaja ante los Blue Jays de Toronto, que les significaría en seguida el título de la MLB, el segundo consecutivo.

La igualdad deportiva y mental entre ambos equipos los llevó 2 veces a extrainnings y a definir el título en el séptimo partido. La Serie Mundial se convirtió más en un juego de fortaleza mental que en propiamente deportivo.

Empatados a 3 juegos ganados cada uno, canadienses y estadounidenses llegaron al último del Clásico de Otoño dispuestos a ganar el campeonato. Comenzaron equilibrando en defensa e igual que en el partido previo, en la tercera entrada uno tomó ventaja. Ahora fueron los canadienses, que se pusieron 3 a 0 en el cierre de la tercera. Y el 3 a 1 poco después parecía una calca del juego previo.

Aunque Dodgers trató de controlar la ofensiva canadiense, no pudo evitar la cuarta carrera que parecía enfilar a Toronto al título. Blue Jays no resistió adecuadamente la ofensiva, su pitcheo desmereció en instantes clave y Los Ángeles le empató en la agonía. Mala cosa, porque entonces la fuerza emocional estuvo del lado de los angelinos.

Todavía Toronto desaprovechó 2 veces casa llena y otra circunstancia de 3 hombres en bases cuando necesitaba sólo una carrera para ganar. Y casi la tuvo. Pero la ofensiva se dejó intimidar por un Yamamoto que no estuvo en su mejor jornada ni mucho menos.

Finalmente, en la baja de la undécima una doble matanza de gran velocidad cerraba la obra previa de Will Smith para dejar el juego 5 a 4 y el segundo título consecutivo para los californianos.