Armando Martínez de la Rosa

El cuerpo, de eso se trata

Hay quienes sostienen que la edad es asunto mental más que fisiológico, anatómico o físico, como se le quiera llamar. Lo sostienen los convencidos de que animar a otros es una buena acción en esta vida.

Como siempre he militado en el bando de los pesimistas, desconfiados y escépticos, suelo atenerme a las pruebas más que a los dichos en asuntos mundanos, porque los de la fe religiosa son asunto aparte y atañen a cada uno en su propio fuero y respetable conciencia.

Todo este choro trasnochado viene a cuento porque he vuelto con cierto sistema a la natación, no sólo por gusto -que es mucho- sino por necesidad de recuperación tras una cirugía complicada y dolorosa que hube de padecer. Y comprobé una vez más que la edad sí le pasa factura al cuerpo y más vale poner atención al caso. Lo digo porque el jueves había contado 600 metros de nado en tiradas de 25 ó 50 metros y en diversos ejercicios con pausas. -600 metros por etapas- pensé con cierta nostalgia. Y me dije en voz alta, aprovechando que era el único chango en la alberca: -¿te acuerdas cuando tan sólo de afloje hacías 600 metros de un solo tirón y ni señas de cansarte?- Afloje es en el entrenamiento de natación algo similar a calentamiento en otros deportes.

Por aquellos años los entrenamientos sumaban 2 kilómetros de carrera en pista, estiramientos y unos 5 kilómetros de nado diverso, 3 veces a la semana, probable competencia sábado o domingo, y en el ínterin un partido de futbol o una partida de caza.

Así que después de tantos años sin nadar sistemáticamente me han vuelto a la realidad. La patada del estilo mariposa (mi favorito) me resulta ahora menos difícil de lo que imaginaba, pero la brazada que ha de ser poderosa es una hazaña que todavía no cumplo. Para colmo, tengo una molestia persistente en un hombro por una lesión en el deltoides (así me dijeron los doctores que se llama un músculo dañado en un terremoto) y debo cuidar los movimientos. El crowl se me facilita, el de pecho también, pero no es mi favorito, y el de dorso me fastidia tanto como hace décadas.

Puedo decir, con pruebas, que la edad no es asunto de la mente, sino del cuerpo. Una mente optimista, por mucho que lo sea, no solventará las deficiencias naturales de un cuerpo que ha ido mucho tiempo por la vida. La mente puede permanecer lúcida sin problema alguno, pero la anatomía se ha desgastado. Tampoco es para tanto, porque con todo y los pesares, veo no pocas personas de menos edad que la mía que para su infortunio el físico les responde mucho menos. Como fuere, soy afortunado y hasta ahorita no tengo impedimentos mayores.

Y el choro del ejercicio en la alberca, el de andar caminando varios kilómetros y trotando de menos a más -quizá no lejos vuelva a la carrera- es el preludio que me urgía llevar a cabo antes de una de las fechas para mí más importantes del año: la apertura de la temporada de caza de venado, que está a unos días.

De eso se trata, escribió Shakespeare con la famosa frase To be, or not to be, that is the question, que sabiamente y con gran sentido idiomático tradujo el enorme poeta hispanomexicano Tomás Segovia: Ser o no ser, de eso se trata.

Y de eso se trata, digo, porque la caza de venado requiere un acondicionamiento físico bueno, pues los cerros no tienen compasión de nadie, tenga la edad que tenga, y menos de los viejos en vías de recuperación de cirugía.