Armando Martínez de la Rosa
Una plaza de toros
Colima, la ciudad, necesita una plaza de toros. Aunque no lo parezca, la capital es taurina, hay miles y miles de aficionados que hasta ahora se han resignado a las corridas en La Petatera de Villa de Álvarez, 2 al año 2.
Se anunció ayer la suspensión de la corrida de rejones de Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza que en el festival Sábora Fest estaba programada para mañana en el Lienzo Charro Camino Real, construido durante el gobierno de Griselda Álvarez, hace ya cerca de medio siglo. Al inmueble se le ha dejado deteriorarse.
Protección Civil revisó el coso y encontró riesgos para el público, aunque no precisó de qué tipo. Así, se decidió suspender y posponer la corrida de rejones de los Hermoso de Mendoza, padre e hijo, legendario el primero en la tauromaquia mundial. Es una lástima que por esas razones se haya de suspender la función taurina en tanto se solventan los riesgos. Se reprogramará en un espacio en los contratos de los caballistas españoles, ha informado la empresa taurina que los traía a la capital del estado y a los aficionados les será devuelto el importe de su boleto, si lo solicitan. La corrida es una excelente idea del Ayuntamiento de Colima, organizador del Sábora Fest.
Como quiera que sea, el albero del lienzo charro es de dimensiones adecuadas a la charrería y acaso propicia para el toreo de rejones. No lo es, en cambio, para el toreo a pie, para el que estaba en cartel un novillero.
Soy poco afecto al toreo de rejones. En cambio, soy aficionado al de a pie y asisto a las corridas cada que puedo, tengo tiempo y dinero para pagar el boleto, que por cierto es más barato que los del futbol profesional, que se ha convertido en un asalto impune. Daré un ejemplo que me consta. Mientras en México los boletos para el partido México contra Portugal cuesta muchos miles de pesos, en Lisboa pude ver el juego de eliminatoria mundialista de Portugal contra Irlanda por 28 euros, esto es, 580 pesos al tipo de cambio de ayer en un buen sitio del estadio. El Mundial que comenzará en 90 días, dejó de ser para el pueblo.
El rejoneo, sin embargo, tiene una enorme afición en Colima. Así lo demuestran las 2 corridas anuales en La Petatera. Pletórico de plasticidad, el rejoneo emociona y cautiva al público local. Con todo, hay también una muy amplia afición al toreo de a pie. Colima puede sostener una temporada de corridas de toros con buenos carteles, de modo que solvente una plaza nueva y moderna. Y dependiendo de las figuras que lidien, impulsa un tipo de turismo de alta capacidad económica, el taurino.
Sería requisito el uso de tal coso en otros espectáculos el resto del año, que sobran los motivos y los pretextos en un Colima que se la pasa de fiesta en fiesta los 12 meses del ciclo anual.
No propongo ni mucho menos que la construya el gobierno, sino la iniciativa privada, para garantizar tanto la ingeniería y la estética como el rendimiento económico que le sería indispensable, es decir, que se edifique con sentido de negocio.
Una plaza de toros nueva es necesaria en un estado donde la tauromaquia no será prohibida porque los políticos han entendido que clausurar una tradición que ahora se sostiene en La Petatera sería motivo de la furia popular.
A ver si alguien se anima a construir la plaza.
