Armando Martínez de la Rosa
** Persiste el vandalismo, mientras Claudia Sheinbaum acusa a esa organización de hacerle e juego a la derecha.
Mientras la violencia y el vandalismo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) persisten sin contención gubernamental, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a la simpleza política al acusar a la organización de profesores de “hacerle el juego a la derecha” en lugar de dar soluciones, no a la CNTE sino a los afectados indirectos que nada tienen que ver en el pleito: los ciudadanos de la capital del país.
Ayer, el vandalismo se extendió a la toma de una caseta de peaje que los presuntos profesores “liberaron” unas horas sin cobrar a los automovilistas.
Los plantones en el centro de la capital del país obligaron ayer al arzobispado a suspender la tradicional procesión del Jueves de Corpus.
Las pláticas entre el gobierno y la CNTE, en que la parte patronal ofreció fortalecer el sistema de pensiones, quedaron sin acuerdos.
Tampoco a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, parece importarle el caos adicional que la CNTE ha traído a su territorio, pues se dedica a la propaganda pintando ajolotes en los muros de una ciudad que se inunda cada que llueve.
A una semana del inicio del Mundial de futbol, la CNTE impide cualquier acuerdo para que el 11 de junio, cuando comienza la justa deportiva, atraiga la vista internacional de los periodistas extranjeros. Eso calculan. Y el tiempo pasa mientras la pasividad gubernamental se extiende a todos sus niveles.
