Teoría de las ostras
Ostra que te abres a un paladar, tuyo será el dar alimento, sabor y sal de mar.
Que te he dicho que el paladar más fino sucumbirá a tu aliento, playa y sol.
Que te abres como un océano infinito, a postrarte en la boca del hombre y sabes.
Que dices con tu aroma a vulva que nada está completamente dicho y no dirás.
Que encumbras con tu sabor a los más finitos hombres, que han de hacerse tuyos.
Por la noche descansas, entre olas que te azotan y te dicen que duermas.
Que descanses entre las rocas pues roca eres y como alimento morirás.
No sin antes haber hecho de comidilla a quienes intentan arrancarte de tu patria: las murallas.
Esto está dicho para ti y para el mar que te guarda como a un hijo.
Esto está dicho también para quienes debieran gozarte como una de las delicias del hombre.
Mar y tierra tu sabor, sal y un poco de limón es tu verdadera esencia.
Ostra que te guardes donde no he de alcanzarte, entre rocas y arena, entre el mar que te azota.
Dicho está. Y no correrás a esconderte pues eres uno de nuestros más gloriosos alimentos.
Paz para ti. Calma de los hombres. Recorrerás el mar en el más dulce de tus sueños.
