Tiempo que redoblas

Tanto su tiempo como el de esta Patria

yacen sin nombre en el clamor de otros

en el rugir de un tigre amaestrado, flaco en

su celda, donde años han transcurrido

y no ha de hacerse sino un segundo,

que su vida ha sido mucha, demasiada vida.

Esto se explica con un trinar de cuchillos,

con una bala cuyo nombre nadie ha de recordar

y pasarán los años bajo esta baldosa

y tú seguirás con ese alarde tan de carisma: poesía.

Tiene el palpitar tu nombre. Como si descendieras del fuego

y al fuego has de consumar.

Tiempo que al tiempo te meditas, avanzas

y no sabes si fueron seis meses o tres días.

Consumado tu placer, consumado es.