** Rechazan aumento salarial de 2.9 por ciento y demandan renuncia del líder sindical.
Luego de varias movilizaciones nacionales de más de 280 mil trabajadores del Seguro Social, el gobierno federal se vio obligado a anular su propuesta inicial de aumento salarial y se sentará a negociar con el sindicato, cuyas bases exigen un incremento no inferior a 10 por ciento.
Aunque primero descalificó las marchas de los trabajadores sindicalizados del IMSS y las atribuyó a pequeños grupos disidentes, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció ayer que el director del instituto, Zoé Robledo se sentará con el gremio a negociar el incremento salarial, pero sobre el monto dijo que “nadie está obligado a lo imposible”.
Casi 300 mil empleados sindicalizados del Seguro Social se han movilizado en todo el país en protesta contra la propuesta gubernamental de aumento de 2.9 por ciento directo al salario y 3.9 por ciento en prestaciones. Líderes emergentes del movimiento han advertido que no aceptarán un incremento inferior a 10 por ciento y demandan ahora la destitución del líder sindical, Rafael Olivos, quien es además diputado suplente por Morena.
Luego de que la consulta a la base sindical dejó en claro el absoluto rechazo a la propuesta salarial del gobierno, los líderes asentaron que continuará las movilizaciones en todo el país cuantas veces sea necesario. Apuntaron que a la caída de Olivos, el dirigente interino deberá llamar a un congreso extraordinario para elegir a los nuevos dirigentes del gremio. La próxima protesta nacional será el 21 de octubre.

Anoche, el director del IMSS, Zoé Robledo, anunció nuevas negociaciones con el sindicato en mesas de trabajo. Los trabajadores del IMSS, además, han denunciado las deficiencias del Seguro Social, tales como la escasez de medicamentos, la insuficiencia de la cantidad de personal para atender a los derechohabientes, las duras condiciones laborales y la falta de materiales de curación, entre otras carencias que han vuelto inoperante al instituto en detrimento de los usuarios.
