Armando Martínez de la Rosa

** Empatan a 0 México y Portugal. ** Y los villamelones, coreando el grito homofóbico de nuevo. ** Pagan carísimos los boletos de primera fila y anuncios tapan la vista a la cancha. ** Atrapan a revendedores.

El partido, aburrido; la tragedia, temprana; fraude a los espectadores de primera fila; de nuevo, el grito homofóbico de los villamelones que la administración intentó acallar con altísimo volumen del nuevo sistema de sonido, resumen el partido de reinauguración del estadio Azteca, ahora renombrado Banorte porque quien paga manda. Y para la FIFA, en el Mundial, será estadio de la Ciudad de México.

La tragedia se asomó temprano, antes de comenzar el juego. Un espectador de la zona alta intentó bajar a la zona preferente y cayó a la planta baja. Murió.

A falta de juego interesante en la cancha, los aficionados hicieron la ola en las tribunas; conforme se acercaba el final, mientras los lusitanos daban cátedra de toque de pelota, los espectadores mexicanos gritaban olés en rechazo al juego del Tri, que salió de blanco. Y cuando el aburrimiento llegó al cenit, los villamelones le corearon el grito homofóbico al portero… mexicano, el Tala Rangel, ahí, en las narices del presidente de la FIFA, Giovanni Vicenzo Infantino, quien estuvo en la reinauguración.

Muchos aficionados que pagaron carísimos boletos -5 mil pesos el precio oficial, al doble por lo menos en el mercado real- en primera fila en nivel de cancha fueron víctimas de fraude: no pudieron ver la cancha porque los anuncios alrededor del empastado les taparon la visión. Ahora reclaman la devolución del pago, y son miles.

Sin Ronaldo, Diogo Cosota,Bernardo Silva y Rafael Leao, figuras del Campeón de Europa, Portugal intentó armar ataques tocando la pelota para abrir el juego a las bandas, con la dirección de Vitinha, un fuera de serie, un contención que parte de la zaga central, arma en la media cancha, comanda el ataque y se muestra para recibir el balón en las afueras del área del contrario.

México también estaba cojo y manco sin Malagón, Marcel Ruiz, Chino Huerta, Gilberto Mora, Edson Álvarez, figuras fundamentales del Tri, todos lesionados -algunos de ellos se perderán el Mundial- y con Alexis Vega en la banca. No pudo y hubo de defenderse a la espera de un contrataque.

La presión alta de los lusitanos puso en aprietos a los mexicanos, un balón al poste, remates en el área desviados, balones perdidos en la salida y los afanes de habilidad de Tala Rangel que puso al menos una vez en riesgo su arco.

Casi al final, la tribuna pedía con insistencia a la Hormiga González. Lo aclamaron cuando entró con 15 minutos por delante y remató de cabeza y desviado un pase perfecto de Quiñones. Fue todo.

Los nacionalizados Fidalgo, Quiñones y Berterame aportaron poco y nada. Otros se perdieron al ataque como Gallardo y el Piojo Alvarado, borrados por la precaución del Vasco que -parece- les prohibió recorrer la banda.

La defensa resistió, Reyes, Montes, Gallardo y Vázquez cumplieron, aunque perdieron balones en las salidas. Lira pudo con la fuerza de la ofensiva europea, Obed Vargas se perdió, Fidalgo batalló, pero no encontró acceso.

Al Tri le falta nivel. Portugal sigue siendo candidato al título con el retorno de sus figuras. La cancha, eso sí, un regalo de los dioses.

Se llenó el estadio pese a los precios -imposible saber cuántos tarjetazos hubo para comprar las entradas-, abundaron los villamelones y aparecieron algunos famosos y famosillos de la farándula televisiva haciendo pasarela, que de futbol no saben ni el bendito.

Ah, y la fiesta no pasó de pirotecnia de pueblo y, claro, se cantó el Cielito lindo. Faltaba más.

(Foto: Vitinha, un fuera de serie. Su pase cuesta 110 millones de euros, según Transfer Markt.)